¿Qué tienen un común un abogado de la Comisión Europea, un sacerdote del que en cierto modo dependen 12.000 misioneros españoles repartidos por todo el mundo y el directivo de una empresa de seguridad de México DF? Los tres son segovianos, como los otros once participantes ayer, tres de ellas mujeres, en un encuentro propiciado por la Diputación con segovianos que viven y trabajan fuera y que se encuentran en la provincia con motivo de las fiestas navideñas.
El presidente de la institución provincial, Francisco Vázquez, acompañado de otros miembros de su equipo de Gobierno, se reunió con estos catorce segovianos ‘de fuera’ con un doble objetivo: Conocer su experiencia profesional y también la visión que de Segovia hay fuera de los límites de la provincia.
Después del encuentro, Vázquez afirmaba que entre las propuestas escuchadas, hay una que se llevará a cabo de forma inmediata y es crear una red de segovianos repartidos por el mundo a través de redes sociales.
En cuanto a las visiones sobre la provincia, señaló que “nos han mostrado realidades distintas aunque el denominador común a todos ellos es que hacen gala de su segovianismo, algo que cuesta más cuanto más lejos están porque en Sudamérica o en el Sudeste Asiático tienen que poner como referencia a España”.
La conclusión más clara para el presidente de la Diputación es que “siempre hay un lugar donde puede establecerse un segoviano y llevar a buen puerto potencialidades”.
Uno de los asistentes, el periodista deportivo Alfredo Martínez (que lleva muchos años en Barcelona) habla de ese “nexo común muy importante, segovianismo. Ejercer allende nuestras fronteras con enorme orgullo de segovianos y trasladar a nuestros vecinos y conocidos las muchas calidades y cualidades que tiene nuestra tierra”. Cree también que en la Diputación se sentaron ayer las bases de un proyecto que persigue impulsar la imagen de la provincia por el mundo.
Miguel Ángel Palacios, que lleva en Bruselas diecisiete años, los últimos diez en la Comisión Europea, hace gala también de ese sentimiento —es hijo de segovianos— en un grupo informal de Segovianos en Bruselas, formado por entre veinte o treinta personas, que celebran en la capital belga festividades como las águedas o San Frutos, degustando en ocasiones algo parecido al cochinillo.
Hay consenso en que Segovia gusta a quienes visitan la capital o la provincia pero hay diferentes opiniones sobre si es suficiente para garantizar un desarrollo económico que evite la emigración de algunos de sus talentos o incluso el regreso de los que se fueron. Palacios, por ejemplo, dice que su patrimonio histórico-artístico, su gastronomía, su cultura “son valores que no solo hay que conservar sino potenciar, diversificar, exportar y dar a conocer fuera de España y también dentro de España”. Considera, sin embargo que, junto al turismo y el sector agropecuario, es necesaria una mayor diversificación económica: “Potenciar y desarrollar nuevos sectores, en nuevas tecnologías por ejemplo”, apunta. Un punto de vista en el que coincidieron parte de los asistentes al encuentro en el Palacio Provincial.
La crisis económica y la forma en la que está influyendo en la imagen que de Segovia y de España hay en el extranjero es otro de los aspectos que se abordaron. Este abogado considera que desde fuera se observa “con cierta pena y tristeza porque nuestros vecinos y socios de otros países de Europa, y también de América latina, se habían acostumbrado, desde los años ochenta y hasta la primera década de este siglo, a una España que se modernizaba, que diversificaba su economía, aumentaba su PIB y ese progreso ha sido muy importante, hemos demostrado que sabemos hacer las cosas bien, como los demás”.
Palacios invita a no caer en el desánimo: “Tenemos que ser conscientes de nuestro potencial, transmitir confianza y eficacia; una mezcla entre el enfoque alemán, demasiado focalizado en los plazos y la eficacia y un enfoque cultural más mediterráneo, basado en la confianza, la fiabilidad por activa y por pasiva”.
La crisis ha llevado a muchos segovianos a emigrar al extranjero y en el encuentro estuvieron representados de alguna manera por Diego de Miguel, un químico de 36 años que ha encontrado trabajo como técnico de laboratorio en una empresa de Stuttgart (Alemania). Aunque se considera afortunado y recomienda la experiencia, por enriquecedor admite que muchos españoles, pero también inmigrantes de todo el mundo (africanos, asiáticos, etc.), son “infrautilizados” por empresas alemanas y trabajan en empleos por debajo de su cualificación.
Curiosamente, explica que ahora mira las cosas de otra manera y entiende a los extranjeros que trabajan en Segovia, en muchos casos también por debajo de su nivel formativo.
El periodista Rubén Gómez del Barrio llegó a Berlín cuando todavía no se había destapado la crisis económica en España y ha sido testigo de una evolución a peor en la imagen que sobre los españoles pesa en el alemán de la calle. “No es que nos tengan manía y conozco a algunos alemanes que pasan las vacaciones en Mallorca o en Canarias que muestran cariño hacia España pero a medida que ha ido creciendo la ‘marea’ de españoles que viene a trabajar, al menos en Berlín, nos perciben como algo negativo, en parte por la diferencia de mentalidad y coincidiendo con la imagen que sobre España se tiene no solo por la crisis económica sino también por la crisis política, monárquica y social”.
También advierte Gómez del Barrio, que está encantado de pasar unos días en Segovia con la familia pero no ve su futuro en la ciudad, que algunos españoles lo están pasando muy mal en Berlín, por las dificultades de encontrar empleo y alojamiento. “No son pocos los que aceptan trabajos temporales mal pagados e incluso pagados en negro, por lo que se desilusionan mucho”, sostiene.
27 años tiene Alfredo Matesanz, que trabaja en el equipo directivo de una empresa de seguridad privada en México DF. Lleva un año allí, después de una extensa trayectoria profesional en el extranjero, teniendo en cuenta su juventud (Bruselas, Singapur, Hong Kong o Marruecos han sido algunos de sus lugares de residencia). Explica que algunos segovianos le han preguntado por el mercado de trabajo en el país centroamericano, pensando en marcharse allí y conoce otros casos de emigrantes a otros países europeos. “La información que me llega desde Segovia no es muy buena. A ver si la próxima vez que vuelva me cuentan cosas mejores”, afirma. De momento él está contento en México, la seguridad es un buen negocio allí, pero enseguida cuenta que “estaré un tiempecillo pero tanto en mente volver”.