Las hojas del calendario caen sin detenerse desde que se inició la crisis y la situación laboral en el país no mejora. De ahí que más de la mitad de los ciudadanos, en concreto el 55%, tienen como principal preocupación conservar su trabajo, por encima del nivel salarial (33%), que ha perdido interés en la escala de prioridades de los españoles en una nación con más de cinco millones de parados.
Así lo revelaba hace unos días el Barómetro de Clima Laboral Edenred-Ipsos, en el que se han analizado datos sobre seis países europeos (Bélgica, Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido). Mientras que los españoles están más preocupados por mantener su empleo, los franceses están más inquietos por sus salarios y los alemanes por el tiempo que dedican a trabajar.
En general, la encuesta refleja que los europeos están satisfechos con su puesto laboral. En España, así lo declaran dos tercios de los trabajadores, el mismo nivel de británicos y franceses. Los funcionarios son quienes muestran una mejor actitud hacia su ocupación y confían en el futuro de la Administración que les da empleo (68% en el caso nacional).
En cuanto al despido, los trabajadores españoles se muestran bastante pesimistas a la hora de encontrar rápidamente un empleo comparable al que tienen actualmente, pues apenas un 23% de los encuestados cree que lo conseguiría, frente al 43% de los belgas y el 46% de los alemanes.
El temor a perder el puesto laboral es particularmente más elevado entre el personal directivo español, que cada vez presta una menor atención a la carga de trabajo y al equilibrio entre vida personal y familiar para no quedarse sin ocupación.
Pese a todo, la confianza en el futuro y la motivación de los españoles ha aumentado respecto a anteriores estudios y es incluso mayor que la de italianos y franceses. Solo el 5% de los nacionales ven su ocupación como una limitación, frente al 24% que así lo consideraba en 2008. Para el 40%, el trabajo supone una seguridad, y para uno de cada cuatro, un orgullo o un placer.
Por otro lado, la responsable del Departamento de Juventud de UGT, Silvia Sazatornil, aseguró que la tasa de desempleo juvenil se ha triplicado desde el inicio de la crisis, y que la aprobación de la reforma laboral y los recortes en los Presupuestos Generales del Estado para 2012 agravan más la situación.
Sazatornil realizó estas declaraciones en el acto de clausura de la Conferencia Nacional de la Organización Internacional del Trabajo sobre Empleo Juvenil y Trabajo Decente, en la que denunció que los recortes «impuestos, enfocados al desempleo, dejan a los ciudadanos sin unos derechos mínimos, como sucede en Educación o en Formación Profesional».
En este sentido, Sazatornil advirtió de que la caída de la inversión en formación disminuye la opción de emplearse. «No se facilita la formación de los jóvenes, con continuas subidas de las tasas universitarias, por ejemplo». Además, denunció los recortes en el profesorado y el «hacinamiento» de alumnos en las aulas, lo que provoca un «alto fracaso escolar».
Todo ello hace que se produzca «un ataque a la calidad y el futuro de nuestros trabajadores y se genere mucha frustración entre el colectivo joven», señaló.
