En un momento en el que la crisis todo lo solapa y, en consecuencia, el que el arte, en general, y, concretamente, la pintura, se sitúan en un segundo plano, la Fundación Lázaro Galdiano decide recordar a uno de los «grandes».
La exposición, inaugurada ayer en el Torreón de Lozoya, es un homenaje a dos artistas relevantes; por un lado a José Lázaro Galiano, coleccionista, mecenas y escritor que vivió en Madrid y su principal labor fue la difusión internacional del arte. Y por otra a Eugenio Lucas Velázquez pintor eclipsado por la figura de Goya, «al que tomó como ídolo pero también como un desafío» como escribió el crítico Jean Babelon durante su exposición en París en 1936.
Es la primera vez que se presenta toda la colección Lázaro Galdiano de Eugenio Lucas Velázquez y de su hijo. La exposición cuenta con 95 obras de Eugenio Lucas Vázquez y Eugenio Lucas Villamil, sobre todo del primero, intentando reflejar la gran pluralidad de obras —óleos, dibujos y acuarelas— y facetas del artista, que se movió por diferentes estilos, desde el romanticismo al impresionismo.
La exposición ensalza la figura del artista Eugenio Lucas ( padre ), recordando su andadura como pintor academicista, momento en el que realizó las pinturas pérdidas del techo del Teatro Real de Madrid, para pasar a una etapa más personal en la que acogió como influencias directas a artistas de la talla de Goya y Velázquez.
Esta exposición es una oportunidad para conocer uno de las etapas claves en el arte español del siglo XIX. Eugenio Lucas Velázquez logra reflejar la influencia de pintores románticos adaptada a unas ideas y técnicas de su tiempo.
