Más de 2.500 vecinos de la provincia participarán hasta final de año en la segunda edición del programa “La alegría de dar vueltas: Taller de Juegos Tradicionales”, que organiza el Instituto de la Cultura Tradicional Manuel González Herrero. Impartidos por el Centro de Folklore de San Pedro de Gaíllos, los talleres se acercarán hasta finales de año a 41 pueblos de la provincia, con el fin de conectar a través del juego a distintas generaciones y a diferentes localidades.
Los ayuntamientos participantes aportarán el 50 por ciento del coste de la actividad, tal y como es costumbre en los programas que organiza el Instituto González Herrero. Este proyecto cuenta con un presupuesto de 6.765 euros. Moraleja de Coca y Chañe fueron los primeros en recibir los talleres el pasado fin de semana, que viajarán en los próximos días a Ortigosa del Monte y San Miguel de Bernuy.
A diferencia de la primera edición, en esta segunda convocatoria habrá una línea titulada “Al calor del hogar” dirigida más a los juegos de invierno, que se practican dentro de las casas, aunque también se pueden utilizar el verano para huir del calor; y la otra a los juegos al aire libre, que fueron por los que se decantó el Instituto el año pasado, según explicaron ayer en rueda de prensa la directora del Instituto, Sara Dueñas, y la directora del Centro de Folklore San Pedro de Gaíllos, Arantza
Rodrigo.
Valores
El juego es considerado una forma de manifestación humana que ha contribuido a la promoción de aquellos valores culturales tradicionales, un elemento trascendental para construir el acervo cultural de cada comunidad. Éstos han sido transmitidos de forma oral de generación en generación, lo que contribuye “a establecer la siempre favorable e importantísima comunicación intergeneracional entre niños, padres y abuelos, por lo que dentro de sus objetivos, este programa pretende además descubrir a los más pequeños nuevas formas de juego y su contacto con la naturaleza, concienciar de la importancia de mantener y recuperar los juegos que han formado parte de nuestra cultura y sus valores y ofrecer una visión evolutiva del juego a lo largo de los años”, señaló Dueñas.
La actividad, de dos horas de duración, está destinada a grupos de alrededor de 40 niños de entre 6 y 12 años, invitando a los más mayores del pueblo a que participen de ella como ya ocurrió la pasada edición.
Por su parte, Arantza Rodrigo aseguró que “para nosotros es una alegría retomar contacto con los pueblos de la provincia”. “En esta edición nos llevaremos una grabadora, pues nos estábamos perdiendo mucha riqueza. Las personas mayores reconocen sus juegos, nos cuentan cómo jugaban, y qué canciones entonaban mientras los practicaban”.
Como muchos municipios repiten en la actividad, el Centro del Folklore incorporará algunos cambios en los talleres. Han decidido introducir juegos de otros países como, por ejemplo, la malla de Portugal. Entre los juegos que se encontrarán los participantes en estos talleres, estarán los cartones, la pitusa o las tabas. Estas últimas tienen diferentes versiones, según cada pueblo, e incluso “sus lados reciben nombres diferentes”.
Arantza Rodrigo apuntó también que aunque los niños no reconocen estos juegos tradicionales “cuando descubren que se puede jugar con ellos, descubren un tesoro”.