El riesgo de descarrilamiento en la curva de A Grandeira, donde el accidente de un tren Alvia en julio de 2013 provocó 80 muertes, entre ellas la de un joven segoviano, y dejó más de 100 heridos, resulta ser “aproximadamente 3.000 veces mayor que la tasa histórica, 200 veces mayor que si estuviese conectado el ‘ERTMS’ y 220.000 veces superior al caso de que toda la línea estuviese equipada con ‘ERTMS’ operativo”.
Así lo determina el perito considerado independiente —por haber sido insaculado de una lista de nombres de ingenieros de telecomunicaciones— en su informe entregado en el Juzgado de Instrucción el pasado viernes, al que ha tenido acceso Europa Press. En el documento, de unas 100 páginas, César Mariñas realiza comentarios y “correcciones” a los cálculos de riesgo realizados por Enrique Castillo Ron (al que Juan Carlos Carballeira, otro perito ingeniero de caminos encargó un informe) y Frans Heijnen y James Robert Catmur (los designados por la aseguradora de Renfe, QBE)
“A pesar de esta diferencia, es obvio que este valor de la frecuencia del riesgo de un descarrilamiento cada 5.000 circulaciones continúa teniendo un valor muy alto y por lo tanto el riesgo no debe ser tolerable”, advierte.
En otro punto de su trabajo, Mariñas avisa de que “utilizar estadísticas de accidentalidad generales en análisis de riesgos como el que se está considerando puede llevar a extraer conclusiones totalmente sesgadas o erróneas si no se manejan con el cuidado y el rigor necesarios”. Evidencia “cierta confusión que se genera por el manejo de tasas de siniestralidad de distinta índole por parte de los peritos, y que la utilización de unas u otras apoyan en mayor o menor medida el sentido de la argumentación propuesta por cada uno de ellos”.
En otro orden de cosas, subraya, en réplica a Castillo Ron, que “es falso que la protección de ASFA digital aporte una protección análoga a ‘ERTMS/ETCS N1”. “Esta es claramente inferior”, asevera