El Real Madrid puso fin a cinco años de espera y volvió a reinar en España tras imponerse este domingo por 0-2 en La Rosaleda al Málaga y conquistar su trigesimotercer título liguero, tras un partido que encarriló muy pronto, lo que le permitió jugar con más tranquilidad.
No fue una tarde-noche de demasiados transistores. A los de Zinédine Zidane, que sigue sumando títulos en año y medio, les bastaba el empate, siempre y cuando el FC Barcelona ganase al Eibar, pero apenas hubo emoción. El líder encarriló al minuto y medio su última final y luego, con cierto riesgo, gestionó esa ventaja para sentenciar en una segunda parte.
El equipo madridista no necesitó una gran versión futbolística, esa que le ha faltado en casi todo el campeonato salvo cuando jugó la denominada ‘segunda unidad’, para recuperar un trono que no ganaba desde 2012. Confió más en su actual estado físico y anímico, y en su ‘pegada’, de nuevo personificada en Cristiano Ronaldo, ante un Málaga que no quiso ser convidado de piedra pero que, lastrado por el tempranero gol inicio, sólo tuvo el argumento del ímpetu de Sandro Ramírez.