El Real Madrid tendrá que aparcar el choque clave del miércoles ante el Atlético de Madrid de cara a sacar tres puntos en el Santiago Bernabéu (20.00 horas) ante el Málaga, importantes para sus aspiraciones ligueras y en su persecución al FC Barcelona, más cerca tras su empate en el Sánchez Pizjuán.
Después de quedar en suspense absoluto el choque de ida de los cuartos de final de la Champions en el Calderón, con la amenaza que supone siempre un empate sin goles, el conjunto de Carlo Ancelotti no podrá reservar un ápice de concentración ni de energía ante un rival que, pese a su bajada de rendimiento a domicilio, ya ha demostrado su peligrosidad ganando, por ejemplo, en el Camp Nou.
A cinco días de jugarse su futuro europeo con un rival que se le está atragantando todo el año, el actual campeón de Europa tendrá que ponerlo todo para sacar tres puntos que, incluso, podrían situarle en el liderato si el Barça, que abre la jornada cuatro horas, antes, no saca el triunfo ante otro enemigo de enjundia como el Valencia.
La semana pasada, la situación era similar, y los madridistas se emplearon a fondo para deshacerse del Eibar sin problemas (3-0) y sin más cambios que casi los obligados y, según indicó Ancelotti en rueda de prensa, el objetivo ante el rocoso equipo de Javi Gracia será similar, por lo que todo hace indicar que jugarán las piezas claves y que ninguno descansará para un derbi decisivo, quizás incluso más para el Real Madrid.
La única gran duda que tendrá que resolver el técnico italiano será la baja de Karim Benzema, tocado en la rodilla derecha y al que prefirió dar descanso. Sin el francés, lo más previsible es que sea Isco el que ocupe su puesto y que el colombiano James Rodríguez adelante su posición, por lo que Cristiano Ronaldo o Gareth Bale podrían jugar más centrados, ya que el de Reggiolo dijo que no cambiaría el dibujo, aunque quizás Ancelotti opte por una opción más ofensiva como Chicharito.
Y es que el Málaga está firmando una buena temporada, basada en un equipo joven y con desparpajo que le ha permitido evitar los problemas del año pasado e incluso aspirar a una séptima plaza que puede tener premio de competición europea, aunque en el Bernabéu nunca ha ganado.