El Rayo Vallecano reencontró el camino del triunfo como local, algo que no sucedía desde la jornada 12 ante el Celta, ante un Villarreal (2-0) que ve cómo se aleja la posibilidad de disputar la próxima edición de la Liga de Campeones y no aprovechó la derrota del Málaga para asegurar la sexta plaza, que da derecho a participar en la Europa League.
Con rotaciones tras el desgaste de Copa ante el FC Barcelona, los de Marcelino no encontraron su juego en el césped vallecano. El técnico asturiano ya advirtió de la velocidad de mente que exige el campo del Rayo y los visitantes estuvieron lejos de alcanzar su mejor versión. Con los tres puntos, los de Paco Jémez escalan hasta la undécima posición.
El encuentro tuvo claro color rayista. En la primera mitad, ni unos ni otros se asomaron mucho a la portería rival. Sin ganador de la batalla en el centro del campo, las ocasiones aisladas de Víctor Ruiz y Gio dos Santos no fueron suficientes para los visitantes, mientras que el Rayo tuvo la mejor en un remate de cabeza de Licá en el tramo final. Tras el paso por los vestuarios, el Villarreal siguió noqueado y el Rayo, adelantando líneas, encontró premio por medio de Bueno, muy hábil en área pequeña, en el minuto 51.
Marcelino buscó la reacción en los suyos dando entrada a Vietto y Cheryshev, pero los de Jémez, lejos de replegarse y guardar lo cosechado, se fueron más arriba aún ahogando el juego visitante. No era el día de los de amarillo y Kakuta, en una gran jugada local con Manucho prolongando de cabeza para Licá en la banda derecha, sentenció la victoria para un Rayo que se dio la mayor alegría de la temporada en casa.