Segovia sufre una fiscalidad “por encima de la media”, y el Ayuntamiento debe “tomar medidas” para “moderar” la presión fiscal sobre los contribuyentes segovianos. Así lo asegura el PP tras analizar el ranking tributario elaborado por la Agencia Tributaria del ayuntamiento de Madrid sobre los impuestos, tasas y precios públicos en las 52 capitales de provincia españolas en 2012.
En lo que respecta al IBI, Segovia figura entre las cuatro provincias de Castilla y León con mayor presión fiscal, junto a Soria, Salamanca y Ávila y ocupa el puesto número 21 entre las 52 capitales españolas. Teniendo en cuenta que este impuesto “ante la política fiscal que está desarrollando el equipo de Gobierno municipal, continuará subiendo, el próximo año nuestra ciudad —aventura el PP— podría situarse en puestos de vanguardia de presión fiscal”. El grupo municipal del PP señala que en el impuesto de vehículos (IVTM), la capital ocupa el tercer lugar entre las provincias de Castilla y León y el puesto número 25 a nivel nacional.
En cuanto al IAE, el PP señala que Segovia sólo es superada en presión fiscal por Valladolid y Burgos y en el caso del ICIO, el Gobierno municipal socialista “continúa aplicando el máximo que le permite la Ley de Haciendas Locales”.
Según los populares, la capital arroja las tasas más elevadas por el servicio de agua entre las capitales de provincia en Castilla y León que tienen una dimensión similar; en concreto, superan en un 50% al promedio de las tarifas aplicadas en Burgos, Ávila, Zamora y Soria.
Para el PP la fiscalidad “se ha duplicado” en Segovia en los últimos años, con unos impuestos y tasas “ligeramente más elevados” que el resto de las capitales.
PLENO DE OCTUBRE:
El PP se abstuvo. El pleno del pasado 31 de octubre aprobó las ordenanzas fiscales de 2013, con la abstención del PP. Los populares se desmarcaron del texto por dos razones: el escaso tiempo que tuvo la oposición para analizar el documento y por la decisión del Gobierno municipal de no introducir las siete propuestas que planteó el PP. Folgado (PP) admitió que al PP le gustaba el nuevo calendario fiscal y que si hubieran aceptado sus propuestas, que apenas suponían rebajar un 0,2% la recaudación municipal por ingresos corrientes (107.000 euros), los populares hubieran arropado el acuerdo.
