A lo largo de los casi 90 años de historia del club, la Gimnástica Segoviana ha ido ganándose a pulso la imagen del cuadro de Goya titulado ‘Saturno devorando a su hijo’. La entidad azulgrana, casi siempre sobreviviendo más que viviendo, ha ido ‘devorando’ jugador tras jugador, empleado tras empleado, directivo tras directivo, en una política de tierra quemada buscando el Santo Grial de la Segunda B, que la actual Junta Directiva está tratando de cambiar con acciones como la del ‘Club de los 28’ o los reconocimientos a jugadores que han escrito un pedacito de historia del fútbol en Segovia.
Sin embargo, uno de esos jugadores, Jesús Gómez Iglesias ‘Chus’, forma parte del segundo grupo, de esos que la Segoviana ha olvidado cuando el cántabro, que llegó al club en el año 2005 para reforzar a un equipo que se llenó de estrellas para asaltar la Segunda B, se mantuviera hasta seis temporadas en el club, jugando su último partido en Logroño, en aquel recordado 0-3 que le dio al conjunto gimnástico el ascenso.
El olvido azulgrana no es tanto deportivo, porque los aficionados gimnásticos bien le recuerdan, como económico. Y es que, a día de hoy, a la Segoviana no le consta ni que se le deba dinero al jugador, alrededor de 6.000 euros, ni que no se le deba. Así se lo aseguró el presidente de la entidad, Agustín, a Chus en la reunión que mantuvieron en la jornada del viernes, y en la que el ya ex-futbolista volvió a poner todas las facilidades a la Segoviana para saldar la deuda.
Y es que Chus fue de los pocos jugadores de la Gimnástica Segoviana que, cuando al club se le acabó el dinero y le empezaron a llover las denuncias de los futbolistas esperando a cobrar, puso la denuncia y posteriormente la retiró “porque no quería cargar en mi conciencia que había sido quien provocara la desaparición del club”. Por ello, pactó con Fernando Correa, presidente en el año 2011, que en la temporada siguiente se le irían abonando las cantidades adeudadas de manera mensual como si fuera un jugador más de la plantilla, “poco a poco, lo que buenamente se pudiera. Incluso les dije que me hicieran un carnet de socio año tras año y así se iría reduciendo la cantidad”.
El club le abonó el primer mes, y posteriormente nunca más se supo, a pesar de los reiterados intentos del jugador por ponerse en contacto con la entidad “que siempre me ha dado largas. Nunca nadie ha tomado la iniciativa de ponerse en contacto conmigo para intentar arreglar la situación”.
Así el tiempo fue pasando entre promesas incumplidas de los distintos presidentes de la Segoviana, hasta llegar al momento actual, en el que Chus ha recibido por parte del club la respuesta de que ‘no consta’ que se le deba nada… ni que no se le deba, un vacío administrativo muy propio de campañas pasadas, y que deja al jugador en una situación complicada, tanto que Chus ya asume que no verá el dinero pactado en su día, “porque yo fui de los tontos que retiró la denuncia, y no presioné lo que debía a Fernando Correa para que me firmara el reconocimiento de deuda cuando lo tenía en la mano para rubricarlo”. Así, no es de extrañar que justifique a los jugadores de fuera, a los que siempre se ha tratado de ‘mercenarios’, “porque todos saben que, cuando dejas de jugar en un club que te debe dinero, o denuncias, o no cobras”. Y si no lo haces corres el riesgo de pasar a ser, administrativamente, un don nadie. Así es el fútbol modesto.
