Entre la lógica preocupación y la esperanza de un futuro más halagüeño, el obispo de Segovia volvió a hacer hincapié en la urgencia de la diócesis por contar con más sacerdotes capaces de tomar el relevo de un clero diocesano cada vez más escaso y envejecido, a la espera que la semilla prendida este año con la apertura del Seminario Menor espolee la vocación al sacerdocio de muchos jóvenes.
Monseñor César Franco hizo balance de la actividad pastoral en la diócesis en su encuentro navideño con los medios de comunicación, en el que repasó los asuntos más relevantes de la actualidad diocesana, así como los proyectos de futuro de cara al año entrante, marcado sin lugar a duda por la celebración en Cuéllar de la exposición ‘Reconciliare’ de Las Edades del Hombre.
Para la diócesis, el año que va a finalizar ha sido especialmente aciago en lo que se refiere a la curia, ya que el censo de sacerdotes ha contado con bajas inesperadas por el fallecimiento de algunos presbíteros en activo, mientras que no se han sumado nuevas incorporaciones. Sobre este aspecto, el obispo señaló que la provincia «no es consciente de esta situación, y en mis visitas pastorales a los pueblos me siguen pidiendo sacerdotes». “Actualmente tenemos 120 sacerdotes para atender a las 330 parroquias -aseguró- y la mayor parte de ellos tienen que compatibilizar la atención a ocho o diez pueblos con otras responsabilidades en la diócesis, lo cual resulta claramente incompatible».
