El ministro de Economía, Luis de Guindos, confirmó desde Bruselas que el Banco Ceiss, fruto de la unión de Caja España y Caja Duero, será nacionalizado parcialmente, aunque evitó dar más detalles. «Ceiss está en un proceso de integración que habrá que ver cómo se resuelve definitivamente», declaró.
El titular de las finanzas sí que aclaró que la nacionalización de la entidad de Castilla y León forma parte del contrato que Madrid firmó con Bruselas a cambio del rescate a la banca, una serie de condiciones que Europa impone al sector financiero del Estado como contrapartida a la ayuda económica. Según explicó De Guindos, Banco Ceiss ya ha presentado un plan de reestructuración y ha determinado las necesidades de capital que tiene, después de haber transferido los activos inmobiliarios al banco malo.
El camino que le queda por delante a Ceiss es «un proceso muy similar» al que han vivido los cuatro bancos españoles y nacionalizados -Bankia, CatalunyaCaixa, NovaCaixaGalicia y Banco de Valencia- que necesitan 36.956 millones del fondo europeo de rescate para sanearse. Una inyección de capital a la que el comisario de Competencia, Joaquín Almunia, dio la luz verde definitiva hace apenas dos semanas, sólo a cambio de un duro paquete de medidas de ajuste: las cajas que reciban el dinero europeo tendrán que cerrar oficinas y reducir la plantilla; sólo podrán operar en su territorio de origen; no podrán invertir en el sector inmobiliario sino que se tendrán que centrar en el negocio minorista; y tendrán que imponer fuertes pérdidas a accionistas y titulares de preferentes.
Un trayecto parecido es el que le espera a la entidad de Castilla y León, puesto que tampoco la inyección de fondos europeos a Banco Ceiss será gratuita sino que, a cambio de la ayuda, Bruselas impondrá sus condiciones. Unas condiciones que detallará precisamente el comisario Almunia el jueves que viene, cuando está previsto que se apruebe el plan de reestructuración de Banco Ceiss y de otras tres entidades financieras -Banco Mare Nostrum, que también será nacionalizado parcialmente, Liberbank y Caja3-. Según las estimaciones del Gobierno, esta segunda fase de la recapitalización de la banca española costará unos 1.500 millones.
Por su parte, el delegado del Gobierno, Ramiro Ruiz Medrano, lanzó un mensaje de tranquilidad a los impositores de Caja España-Duero, ante la inminente nacionalización de la entidad financiera. «Los ahorros de los impositores están garantizados y no ocurrirá nada», recalcó.
Ruiz Medrano, que no quiso ahondar en el asunto, deseó que el proceso para nacionalizar la entidad se realice con «celeridad y normalidad», y reiteró que los depósitos de los usuarios de ambas cajas están asegurados. El representante del Ejecutivo central se refirió a la decisión del Estado, que a través del FROB inyectará capital en el banco CEISS, lo que le convertirá en el principal accionista.
