La empresa Nuclenor, propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña (Valle de Tobalina, Burgos), podrá solicitar al Ministerio de Industria, Energía y Turismo una renovación de la autorización de explotación por un periodo no superior a seis años, esto es, hasta 2019. La petición del permiso se deberá presentar antes del 6 de septiembre, según recoge una orden que revoca el cierre previsto para julio de 2013 por el anterior gobierno socialista y que publica el Boletín Oficial del Estado (BOE).
Asimismo, la orden ministerial recoge que los titulares de la central deberán justificar antes del 6 de julio al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que las actividades de vigilancia, inspección en servicio, mantenimiento y gestión de vida, realizadas desde julio de 2009, se corresponden con las establecidas para la renovación de una autorización de explotación hasta 2019. También, deberán revisar los análisis hechos con la fecha de cierre de julio de 2013 para comprobar que no se ha limitado el alcance o el contenido de los mismos, y comunicará al Consejo las medidas del programa de mejora de la seguridad que no se hayan llevado a cabo debido a la limitación de su vida útil.
En ese sentido, Nuclenor deberá acometer algunas modificaciones de diseño requeridas por el CSN para la renovación de autorizaciones entre 2009 y 2019. En concreto, tendrá que poner en servicio un nuevo sistema de tratamiento de gases de reserva y mejorar el sistema de aislamiento y contención y las pruebas de fugas. También, deberán reformar los sistemas eléctricos para garantizar su independencia y los medios de protección contra incendios.
La decisión de Industria de revocar el cierre de la central cuenta con el respaldo del informe del CSN del pasado mes de febrero. La orden ministerial recoge el dictamen que concluye que «no existe impedimento alguno para la modificación» de la orden de julio de 2009 que fijaba el fin de la actividad de la planta en julio de 2013. Además, el Ministerio solicitó otro informe al Consejo para confirmar «algunos de los extremos».
Por otra parte, Industria justifica su decisión de revocar el cierre definitivo de Garoña a través de siete razones, vinculadas con la Ley de Economía Sostenible, que determina que los niveles de participación de la energía nuclear en la cesta de la generación energética se deben fijar de acuerdo al calendario de operación de las centrales, la evolución de la demanda, la seguridad del suministro eléctrico, los costes de generación eléctrica y las emisiones de gases de efecto invernadero.
Nuclenor, empresa propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña, considera «muy positiva» la modificación de la Orden Ministerial que permite a la planta solicitar operar más allá de 2013. La noticia «ha sido acogida con satisfacción por todos los trabajadores de la empresa que ven de esta forma clarificado su futuro», indicaron fuentes de Nuclenor, que precisan que la Orden asume el dictamen del Consejo de Seguridad Nuclear del pasado mes de febrero.
El director de central, José Ramón Torralbo, indicó que toda la plantilla asume «con determinación, profesionalidad e ilusión el reto de demostrar que Santa María de Garoña merece seguir operando por méritos propios».
