El Gobierno español no tendrá que reducir un 33 por ciento en 2011 las ayudas públicas a las minas de carbón no rentables. El mantenimiento del actual nivel de apoyo es la consecuencia más inmediata de la decisión adoptada por la Comisión Europea para prolongar hasta 2018 y no hasta 2014 el marco de protección para esta fuente de energía autóctona considerada estratégica dentro de la política energética nacional.
El nuevo reglamento debe ser ratificado hoy mismo de forma definitiva en la reunión del Consejo de la Competencia, que celebrarán los ministros de Industria comunitarios.
Precisamente, el consejero de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, reclamó ayer al ministro español, tras leer la letra pequeña de la propuesta del Comité de representantes permanentes, que se oponga a la propuesta y abra un debate para modificar su contenido, ya que supone el «cierre acelerado» del sector minero regional.
Sin embargo, el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, considera que la nueva propuesta de reglamento «mejora de forma sustancial» la intención primera de prohibir las ayudas públicas en 2014. «La Comisión Europea ha marcado una senda más gradual y razonable de la reducción de las ayudas», subrayó Sebastián, que añadió que el Gobierno se encuentra «razonablemente satisfecho» por la nueva decisión comunitaria. Una satisfacción que también comparten países como Alemania con el que el Gobierno español ha trabajado de forma coordinada para poder cambiar el criterio defendido en julio por los comisarios.
El nuevo borrador del reglamento comunitario estipula que la reducción de las ayudas debe hacerse por país y no por mina o empresa como establecía la primera propuesta. Unos cambios que aportan, según el ministro, una «gran flexibilidad».
Ante esta situación, Villanueva destacó que las empresas mineras no van a poder ni siquiera hacer frente a los pagos de las inversiones que han venido acometiendo para su reestructuración y modernización, cuando menos se podrán embarcar en gastos para ser competitivos a partir de 2018.
Éxito de la huelga.- Comisiones Obreras mostró su satisfacción por el «gran seguimiento» que la huelga de la minería del carbón tuvo ayer en la Comunidad. Salvo las empresas inmersas en procesos de expedientes de regulación de empleo (ERE), el resto ha parado su actividad «en su gran mayoría en esta jornada de lucha». Según explicó el sindicato, el paro lo secundó el 90 por ciento de los casi 3.000 trabajadores afectados en Castilla y León.
Coincidiendo con la jornada de huelga, medio millar de trabajadores se concentraron frente a la sede del Ministerio de Industria en Madrid. Durante esta movilización se gritaron consignas en defensa del futuro del sector y se trasladó al Gobierno la preocupación existente ante la gravedad de su situación.
De Santiago-Juárez, Junta: «Es un alivio insuficiente».La Junta volvió a responsabilizar al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de lo que entiende como un «paso atrás y un retroceso» en el nuevo reglamento de las ayudas a la minería sobre lo que había ratificado el Parlamento Europeo. «Es un alivio insuficiente, que puede poner fin a la minería», valoró el consejero de la Presidencia y portavoz de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez.
Óscar López / Psoe: «El Gobierno es el único aliado fiable». El secretario general del PSCyL-PSOE, Óscar López, acusó a la Junta y al PP de «dar un golpe en el pecho» para decir que defiende al sector del carbón y luego «no hace nada, de forma cobarde» contra las eléctricas, el PP nacional y Galicia, que «están en contra del carbón». López sostuvo que el Gobierno es «el único aliado fiable y serio» que tiene el sector del carbón.
Augusto Pires / CCOO: «No estaremos con los brazos cruzados». «Si finalmente se aprueba hoy la propuesta estamos sentenciados a una muerte inminente del sector en esta tierra. La mayor parte de las empresas no van a esperar al 2018 para cerrar. Si a eso se añade que el Real Decreto no avanza, estamos muertos», sentenció Pires. Ante un panorama «tan desalentador», CCOO anuncia que no se va a quedar «con los brazos cruzados».
