El Consejo de Ministros aprobó ayer la norma de calidad para la carne, el jamón, la paleta y la caña de lomo ibéricos con el objetivo de impedir la confusión del consumidor en cuanto a denominaciones y de clarificar el etiquetado de los productos.
Según el Ejecutivo, con esta norma se evita la pérdida del nivel de pureza ibérica de la cabaña, se equilibran las cargas ganaderas con la capacidad de las dehesas y se refuerzan los controles de certificación y el cumplimiento de los criterios sobre edad y peso de sacrificio.
En relación con las razas autorizadas, refuerza el papel del libro genealógico, cuyos certificados pasan a ser la única forma de acreditar la pureza racial. En cuanto a la crianza de los cerdos en montanera, la norma adapta la carga ganadera a la capacidad productiva de la dehesa, estableciéndose un número de cerdos por hectárea de dehesa en función de la superficie arbolada cubierta (entre 0,25 y 1,25, cerdos por hectárea).
La norma también regula las instalaciones a las que se exige una mayor superficie mínima para la crianza de los animales en cebaderos (dos metros cuadrados mínimo para animales de más de 110 kilogramos de peso). Para la comercialización de los productos exige en el etiquetado la denominación de venta y la indicación del tanto por ciento racial.