Europa no esta dispuesta a permitir que los excesos hipotecarios que derivaron en el estallido de la burbuja inmobiliaria en países como España o Irlanda vuelvan a hacer mella en su economía. Por eso, ha tomado medidas drásticas para evitarlo, como la aprobación esta semana de una ley definitiva cuyo objetivo es acabar con el descontrol hasta ahora reinante en la concesión de créditos en la zona euro, mejorando la protección de los consumidores frente a los desahucios en el caso de impago.
Los Estados contarán con un plazo de dos años para incorporar las nuevas directrices a sus respectivas legislaciones, tras ser refrendadas por el pleno de la Eurocámara, en la que será la primera normativa de los Veintiocho en este ámbito. Así, el nuevo reglamento impide que los territorios miembros se opongan a la dación en pago si las dos partes lo acuerdan expresamente en el contrato de crédito. Además, exige a los bancos que se muestren «razonablemente tolerantes» con los clientes con graves dificultades económicas y que hagan «todos los esfuerzos posibles para resolver la situación» antes de iniciar un procedimiento de desahucio.
De este modo, cuando un ciudadano deja de pagar la hipoteca, la norma exige que la propiedad se venda por el mejor precio posible y que la entidad financiera facilite la entrega de la cantidad pendiente, con el fin de evitar que los consumidores estén sobreendeudados durante largos períodos. Por ello, se prevén mínimos inembargables en salarios y pensiones.
La directiva obliga, también, a los concesionarios de los créditos a evaluar la capacidad del consumidor para reembolsar su hipoteca, introduciendo por primera vez estándares a nivel europeo. Si el resultado del análisis de solvencia fuera negativo, la entidad deberá denegar el préstamo.
Asimismo, los bancos tendrán que entregar a los clientes un folleto estandarizado de cláusulas que, según Bruselas, les permitirá comparar ofertas e identificar las hipotecas más baratas y que más se ajustan a sus necesidades. También deberán avisar de los riesgos asociados con el crédito, por ejemplo, si es de tipo variable o está contratado en una divisa extranjera.
La nueva norma pretende además construir un mercado único hipotecario que sea más eficaz y competitivo. Para ello, se creará un pasaporte europeo que permita a los intermediarios de crédito autorizados en un Estado miembro ofrecer sus servicios en toda la UE, como ya ocurre por ejemplo con los fondos de inversión.
Por su parte, el ministro de Economía, Luis de Guindos, también adelantó la posibilidad de que la deducción por compra de vivienda habitual deje de actuar para aquellos que adquirieron su casa antes de 2013.
De hecho, el Gobierno planea una revisión global del sistema tributario nacional que recogerá «un nuevo modelo que sirva para fijar los incentivos más adecuados desde el punto de vista del crecimiento económico», tal y como aseveró de Guindos.
