La cuarta edición del festival infantil «Nueva Segovia, nueva sonrisa», conocido como el ‘Festivalito’, se celebró ayer en el Parque del Reloj con el objetivo de que «los niños disfrutasen de una gran tarde y desarrollasen toda su imaginación y creatividad» tal y como dijo la concejala de Cultura, Clara Luquero.
Los chavales sonreían desde el comienzo, esperando con impaciencia a cada una de las actuaciones.Todos miraban a cada lado, arrastrando a sus padres de la mano de un lado parao otro.
Cuatro espectáculos y un parque infantil de juegos llenaron de humor, sorpresa y habilidad el parque por un día en el que los niños eran los protagonistas. Todas las actividades iban dirigidas a ellos, para que el lugar se llenase de sonrisas. A pesar de que el sol no calentaba como en días anteriores, la temperatura era agradable y permitió a todos los presentes disfrutar de una tarde especial.
Durante toda la tarde, desde las siete y media hasta pasadas las diez de la noche, los espectadores pudieron disfrutar de las artes visuales de Katakrak.
Esta compañía de creación de espacios lúdicos basó su función en «tres ejes fundamentales: creatividad, reciclaje y juego», como dijo el organizador. ‘L’Animalada’ mostró su colección itinerante de 25 juegos autónomos de gran formato creado con materiales de recuperación y con estética de animales.
Los juegos, en los que el público participó activamente, retaron a los participantes a resolver curiosos objetivos utilizando con imaginación sus habilidades.
‘La selva’ de la compañía Scura Splats, realizó dos pases a lo largo de todo el parque, permitiendo a los asistentes disfrutar dos veces del alegre desfile.
La cabalgata estaba formada por diversos animales salvajes que invadieron la ciudad con su música y ritmo. Un gorila y un elefante africano de unos cinco metros acompañaban a dos caballeros sobre avestruces con zancos.
Otros dos bailarines con máscaras gigantes hacían bailar a los niños al son de las canciones que ellos mismos cantaban, transformando el recinto en una fiesta. La jungla invadió el parque haciendo reír a los mayores y llorar a los más pequeños. Los colores eran llamativos y el gran tamaño de los disfraces hacía que muchos chiquillos se agarrasen fuerte a las piernas de sus padres.
Durante el recorrido, los actores ejecutaron bonitas coreografías y propusieron juegos al público que participó encantado ante el gran despliegue. Su finalidad era provocar un buen rato de sana diversión familiar, salvaje y «fantástica» en un contacto con la naturaleza muy especial.
De forma paralela, también tuvo lugar el espectáculo ‘Charabia’ de la compañía ‘El negro y el flaco’, una mezcla de teatro y circo donde tres personajes absurdos hablaron en una especie de lenguaje propio. Los actores se aproximaron en un extraño artefacto con ruedas y muchos mecanismos con el que poco a poco acabaron transportando al público a su mundo particular hasta terminar haciendo comprender al público su singular idioma, la charabia.
Estos personajes fueron capaces de traer la ‘magia’ de hacer servible lo que no lo parece, transformando objetos de uso cotidiano en sorprendente material artístico.
Más tarde, tuvo lugar el espectáculo de Gromic, The Magomic Show, que permitió a los asistentes disfrutar de un rato de encanto y humor visual sobre la ‘Alfombra de momentos’, el tapiz creado en el años 2011 entre todos los segovianos.
La sencillez de la representación de Gromic acaparó todas las miradas infantiles. La función se basó en una tierna variedad de comedia en todos los sentidos que llamó la atención de los presentes desde el primer instante. De este modo, el reino de la magia y el teatro de improvisación se unieron en una sola actuación. Entretuvo al público, deleitándole con su arte en un espectáculo que danzó entre la risa y la completa fascinación.
En el espectáculo de Mumusic Circus los asistentes pudieron apreciar la fusión entre distintas disciplinas como son circo, música, danza y teatro gestual. Todos pudieron disfrutar del espectáculo ‘Roda, món’, que gira alrededor de un elemento escenográfico concreto como es la rueda. Una estructura móvil que gira, se desplaza y divide el espacio transformándolo a medida que el espectáculo se desarrolla. Música, danza, interacción, acrobacias y curiosidades se mezclan para llegar a un lenguaje de expresión único y armonioso con el que los niños se sorprendieron.
Además, ‘La piara fantasma’ adornaba el parque junto con mariposas de papel fabricadas por los niños en el Taller de Lectura. Centenares de barcos de papel vestían el césped del recinto. Todo el parque se llenó de colorido gracias a los cochinillos pintados y las flores de mentira.
La colaboración de voluntarios hizo posible “una vez más” el evento, con el que abuelos, padres e hijos pudieron disfrutar un año más rodeados de diversión y por supuesto, sonrisas.
