7.551 millones de euros. Ésa es la suma total que el Estado ha tenido que desembolsar para la recapitalización de las 13 entidades que no daban la talla en materia de capital.
En este proceso, que fue detallado ayer por el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el Estado se ha visto obligado a quedarse con tres de ellas, Unnim, Novacaixa Galicia y Catalunya Caixa.
Se trata, según dijo el dirigente, de «dar una nueva oportunidad a estas entidades», en algún caso con nuevos gestores, para «fortalecerse y asegurar su pervivencia».
Caso contrario es el de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, una entidad considerada hasta hace poco la cuarta caja de España y que ahora permanece intervenida y en proceso de subasta.
«La gran diferencia con el resto es que la CAM no es viable», subrayó Ordóñez, quien tuvo duras palabras para la «escandalosa» gestión llevada a cabo por su anteriores administradores. «Esa entidad es lo peor de lo peor», afirmó el supervisor.
En cuanto al resto de entidades, Ordóñez confirmó que se había dado un plazo adicional de 25 días a dos de ellas, BMN y Liberbank, para completar su plan de recapitalización. En el caso de Caja EspañaDuero, el gestor confirmo que avanza en su fusión con Unicaja.
A ellas se unen Bankia y Banca Cívica, que lograron los fondos necesarios saliendo a Bolsa, así como dos bancos, Barclays y Deutsche Bank, que simplemente recibieron fondos de sus matrices . Los dos restantes eran Bankinter, que amplió capital, y Bankpyme, cuyo negocio ha sido adquirido por Caixabank.
Este proceso fue refrendado por Bruselas, que autorizó de forma temporal las recapitalizaciones porque cree que es necesario para mantener la confianza en el sistema financiero español. La aprobación definitiva depende de un gran plan de reestructuración.
Por su parte, el coordinador de Economía del PP, Cristóbal Montoro, aseguró que este proceso ha llegado «tarde» y de manera «inconclusa» por lo que falta crédito necesario para la producción.
