El cabeza de familia, expresión ligada casi siempre al hombre de la casa que aportaba, con su trabajo, el dinero necesario para sustentar al núcleo familiar, tiene cada vez más nombres de mujer y más rasgos femeninos. Y es que en cuatro de cada 10 hogares españoles es ella quién lleva los ingresos a casa, convirtiéndose así, en el referente familiar.
Sin embargo, siguen siendo también las mujeres las que dedican más horas al mantenimiento de la casa. Se trata de una situación «paradójica» que viene cobrando protagonismo «en estos 10 últimos años» y que se ha visto «impulsada por la crisis».
Así lo aseguró el consejero del Consejo Económico y Social de España (CES), Juan Antonio Fernández Cordón, al presentar esta semana el Tercer Informe del organismo, del que es coordinador, sobre La evolución desde 2002 a 2010 de la situación de las mujeres en la realidad sociolaboral española, junto con el presidente de la institución, Marcos Peña.
El dirigente explicó que se trata de un «salto importante» puesto que las familias «siempre» se han visto dirigidas por un hombre y ahora la situación está cambiando. En este sentido, Peña detalló que, además, los hogares unipersonales y monoparentales, compuestos sobre todo por las mujeres y sus hijos, han aumentado con los años en España, aunque son cifras que no superan la media de la Unión Europea.
Al mismo tiempo que destacó la baja tasa de emancipación en el país, donde son «muy frecuentes» las familias de tres o más adultos, especialmente jóvenes que no han abandonado la casa paternal.
«La conciliación no es complicada en la vida ordinaria, sólo cuando algo se rompe en la rutina del día a día, como por ejemplo que un niño se pone enfermo. Los hombres no acuden a eso. Hay que cambiar este tipo de costumbres», advirtió Fernández Cordón.
En esta línea, el estudio del CES refleja que, en el asunto de igualdad, se valora «positivamente» la aplicación de la Ley sobre esta materia, a pesar de su «carente» soporte presupuestario y de que en 2008, con la crisis, se haya dado un giro «negativo» en este tipo de políticas. Es más, advierte de que las exigencias de austeridad presupuestaria plantean «serios interrogantes» sobre el futuro.
En materia de violencia de género, el organismo realiza un juicio «positivo» porque hay mayor conciencia social en la materia, se ha incrementado el número de denuncias y la información.
En cuanto al mercado laboral, Peña señaló que el incremento de la tasa de actividad de la mujer en estos años ha sido «tremendamente significativa». Así, apuntó que la diferencia en 2002 entre hombres y mujeres ascendía a 27 puntos y ahora está en los 13.
No obstante, advirtió de que la mejora sigue «sin ser suficiente» porque la «desigualdad de género se combina con las diferencias sociales», donde se han equiparado las tasas de paro entre hombres y mujeres pero no porque la mujer ahora tenga más trabajo, sino porque la destrucción del empleo está siendo «fundamentalmente masculina».
«La igualdad es un objetivo a perseguir. Hay que ser consciente de que la desigualdad es un derroche y un despilfarro social y económico y que, tanto para salir de la crisis, como para garantizar el sistema de protección social, hay que incrementar la presencia de la mujer en el mercado laboral porque garantiza un mayor volumen de empleo. Se trata de una medida que exige activar las políticas de conciliación y nos llevaría a universalizar guarderías infantiles», aseveró Peña.
La desigualdad de los salarios.- El informe recoge asimismo que el 17,6 por ciento de la ocupación total femenina se concentraba en 2010, el último año del que se recogieron datos, en la rama del comercio, mientras que el 12,9 por ciento en actividades sanitarias y de servicios sociales, el 9,1 por ciento en hostelería, el 9,5 por ciento en educación y el 8,4 por ciento en empleo doméstico.
Además, el documento elaborado por el CES expone que se mantiene la brecha salarial, puesto que las mujeres cobran un 16,3 por ciento menos que los hombres. En materia de pensiones, las féminas ganan 597 euros y los hombres alrededor de 971 euros de media al mes. En cuanto a las prestaciones recibidas por desempleo, las mujeres que se han quedado en paro cobran una cantidad inferior a la de los hombres, unos 4,5 euros menos al día, pues si ellos reciben por término medio una cuantía bruta diaria de 29,83 euros, la de ellas es de 25,34.
