Los puñetazos que llovieron el pasado sábado en los vestuarios de Briviesca han dejado una huella superior a cualquier herida. Los jugadores del Cuéllar, que ganaban 0-1 al descanso en el encuentro del pasado sábado, se negaron a disputar la segunda parte por miedo a su integridad física, una decisión que la Federación de Fútbol de Castilla y León ha sancionado expulsando al club de la Regional de Aficionados, prohibiéndole competir durante la próxima temporada y, si sobrevive para verano de 2016, forzándole a reanudar la marcha en Segunda Provincial. El Comité de Competición dictó ayer la resolución tras solicitar un informe ampliatorio al árbitro, Javier Quirce Moras, y entiende que la decisión del club segoviano no estaba justificada al considerar el colegiado que se daban las condiciones necesarias para la continuación del partido.
El Comité no consideró válidos los testimonios del Cuéllar, entendiéndolos como manifestaciones interesadas frente a la presunción de veracidad del acta. El colegiado detalla que, con los efectivos de la Policía Local y la presencia de cuatro agentes de la Guardia Civil, requeridos por él mismo, el encuentro podía haber seguido con normalidad después de que Alberto, jugador del Cuéllar, y Juan Carlos Díaz Padrones, presidente y delegado del club burgalés, intercambiaran puñetazos. Díaz Padrones agredió a otro rival hace dos años.
Doble castigo Los Estatutos de la Real Federación Española de Fútbol castigan con la expulsión de la competición la incomparecencia de un equipo descendido matemáticamente, como es el caso del Cuéllar. El mismo castigo es aplicable para una segunda incomparecencia durante una temporada, y los segovianos ya arrastran una sanción por ese motivo, en el partido del 2 de diciembre en casa ante el Juventud del Círculo. El club no cree que lo sucedido el sábado sea calificable como incomparecencia: “Nosotros siempre hemos dicho que cuando ellos quieran, día y hora, vamos a jugar la segunda parte, pero asegurando nuestra integridad física”.
El Cuéllar muestra su indignación por una decisión que “se carga 15 años de la historia de un club por la palabra de un solo árbitro”. La entidad asegura haber transmitido a la Federación que un auxiliar consideró necesario suspender el encuentro, pero la jerarquía arbitral relega su testimonio. “Llevamos muchos años, ascendiendo de Provincial a Tercera e involucrando a muchos amigos. Todo eso nos lo han quitado de cuajo y sin motivos”.
Los resultados de la segunda vuelta, anulados
Además de la expulsión, el Comité ha impuesto al Cuéllar una multa de 600 euros y, de reanudar la marcha en la temporada 2016/2017, le obliga a permanecer un mínimo de dos años en la última categoría de fútbol provincial, pues no tendría permitido ascender hasta el año 2019. El equipo terminará la temporada en el último puesto del Grupo A de Regional de Aficionados con cero puntos y, al producirse la exclusión en la segunda vuelta, se anulan todos los resultados de este periodo y siguen computando los enfrentamientos hasta entonces.
“Desde el CD Cuéllar Balompié nos negamos a la desaparición, y lo pelearemos, ahora en los despachos, porque en el campo no nos dejan, presentando los recursos necesarios para que la sanción sea rebajada”, aseguró ayer el club en un comunicado.