Un mes ha dado de plazo el Ayuntamiento a la propiedad de la Casa Buitrago, para que presente un proyecto de consolidación y refuerzo de este edificio histórico situado en la plaza de Santa Eulalia, esquina con la calle de San Antón, uno de los pocos ejemplos de arquitectura civil señorial de finales del XV o principios del XVI que se conservan en la ciudad. Plazo concedido tras rechazar el equipo de Gobierno el proyecto de demolición del inmueble que habían presentado los propietarios.
Preguntada sobre este asunto tras la Junta de Gobierno Local, la alcaldesa, Clara Luquero, recordó que hay varios casos similares en Segovia, de edificios que se encuentran en situaciones casi de ruina, como la casa del Molino de la Perla —también de propiedad privada aunque en 2015 se alcanzó un acuerdo con el propietario para su cesión al municipio a través de un convenio, cesión que todavía no se ha materializado—, que está en estado ruinoso y tiene actualmente un acceso abierto, con riesgo tanto para las personas como para el patrimonio que contiene, entre el que se encuentra la maquinaria original.
También, añadió, hay una casa en la plaza del barrio de San Lorenzo que se encuentra en un estado similar. “El inmueble sólo tiene la fachada y también se ha requerido consolidación”, dijo la alcaldesa. “Parece que está consolidado, según los informes de nuestros técnicos, sin riesgo, pero está en un estado lamentable, en el entorno de la plaza de San Lorenzo, y por lo tanto que se ha requerido a la propiedad para que rehabilite”, añadió.
En todos estos casos, “el Ayuntamiento lo primero que hace es requerir la consolidación del estado del edificio, que en algunos casos es de ruina —explicó Luquero—; pero una vez consolidado y evitando todos los riesgos o trabajando en el fomento de la seguridad, hay edificios que tienen que reponerse, que deberían restaurarse o rehabilitarse, y a veces el propietario justifica que no tiene recursos económicos para acometer esa restauración”.
Entonces, cuando se trata de un bien histórico, como es la Casa Buitrago, “en el que parece que entra en colisión el derecho a la propiedad con el derecho de todos los ciudadanos a la preservación de nuestro patrimonio, el Ayuntamiento tiene algo que decir ahí”.
Así, si los propietarios de estos edificios en ruinas no hacen caso de los requerimientos municipales, dijo la regidora, “hay diferentes procedimientos. Uno de ellos es la obligatoriedad de la enajenación, la enajenación forzosa”. Esta medida se toma “si el propietario dice que no puede desarrollar un proyecto de acondicionamiento del inmueble, porque económicamente no puede”. Entonces, “una de las vías que puede tomar el Ayuntamiento es la enajenación forzosa, sacándolo a subasta para que haya una propiedad que asuma eso”, apuntó.
“Lo que no puede hacer el Ayuntamiento es, en un estado de deterioro y de degradación de los elementos de nuestro patrimonio, es quedarse de brazos cruzados sine die, tenemos que actuar”, defendió la alcaldesa.
Y volviendo al caso concreto de la Casa Buitrago, añadió que “habían solicitado la demolición, que la hemos denegado, evidentemente”. Y si la propiedad no presenta el proyecto de consolidación y refuerzo del edificio, que ha solicitado ahora el Ayuntamiento, éste puede tomar medidas por la vía penal, “que son las responsabilidades que tendrán que asumir los propietarios del bien por no haber actuado de acuerdo con lo que les requería el Ayuntamiento y haberse excedido derribando lo que han considerado ellos”.
Por otro lado, dijo, hay que estudiar “cómo resolvemos el tema, cómo protegemos ese edificio, que ahora tiene protección integral, está en un entorno BIC, y el Ayuntamiento no puede quedarse de brazos cruzados. Es un legado de todos que tenemos que defender, es nuestra obligación como institución”, concluyó.
