De cabeza traen a los técnicos municipales y a los de la UTE Padecasa-Saja —concesionaria de las obras— los blandones aparecidos en la avenida de la Constitución, apenas unas semanas después de abrirla al tráfico rodado tras aplicar la capa de asfalto en la calzada, trabajo con el que terminaban en octubre las obras de rehabilitación y mejora de la avenida, iniciadas en el mes de mayo.
Y es que la razón es una incógnita. “Esta mañana [por ayer] he estado hablando con el técnico y, en un principio, se pensaba que podía haber sido alguna avería de agua, que algo no hubiera quedado bien en las tuberías, pero en los dos blandones que se han abierto no se ha encontrado ningún problema de tuberías”, explicaba ayer Paloma Maroto, concejala de Obras, Servicios e Infraestructuras, “así que hay que seguir mirando y viendo otros puntos, incluso habrá que mirar zonas en las que no hay blandones, a ver si se detecta cuál es la razón, porque lo más importante ahora es saber cuál es la razón”.
Y es que, añadió Maroto, “siempre que se hacen zanjas terminan saliendo blandones, pero claro, después de unos cuantos años. Además esta es una avenida que tiene mucho tráfico, pasan camiones y autobuses… así que tiene que aguantar un ritmo y un peso importante, pero claro, lo que no tiene ningún sentido es que salgan [los baches] a los quince días de terminar la obra”.
Aseguró la edil que “estamos todos sorprendidos, estamos perplejos, y lo hay que hay que conocer ahora son las razones para
tomar las medidas oportunas y subsanarlas”.
Además, añadió Maroto que “la obra está sin recepcionar. Estábamos muy pendientes, pero como ha surgido esto… Ahora la empresa se va a encargar de acometer las tareas que tengan que hacerse y luego ya se hará la recepción, pero desde luego no vamos a recepcionar la obra mientras no esté arreglado” el problema de los hundimientos.
Sobre su ubicación, apuntó que no tienen nada que ver con los baches que había anteriormente, cuando la calzada era de adoquines, sino que “están más unidos a la zanja en la que se metieron las tuberías, por eso se puede pensar que alguna tubería no hubiera quedado bien o que no está bien compactado”. “Hay que mirarlo —insistió la concejala— y los dos hundimientos más grandes, uno donde el colegio San José y otro que teníamos al lado de la rotonda de la Universidad, que eran los que más llamaban la atención, son los que se han abierto y sorprendentemente no han encontrado ningún fallo en la instalación que se ha hecho del agua”.
“Tanto la empresa como los técnicos municipales están detrás de ello, así que estamos todos pendientes. Yo, bastante disgustada cuando empecé a verlo, porque estaba en general muy satisfecha con la obra y todos los vecinos estaban muy contentos por cómo había quedado, cómo se pasaba con los coches, cómo se había eliminado la contaminación acústica…”, dijo la edil. “Estamos preocupados, pero hay que coger el toro por los cuernos, hay que ver qué es lo que pasa y solucionarlo, otra no queda”, concluyó.
