Las rebajas de verano arrancan hoy marcadas por la crisis y una caída de las ventas en el sector minorista que acumula ya casi tres años. Además, la liberalización de los periodos de descuentos aprobada el año pasado ha desvirtuado esta temporada de precios económicos, aunque el comercio tradicional mantiene las fechas de otros años.
El presidente de la Agrupación de Comerciantes Segovianos, Juan Manuel Muñoz, asegura que el pequeño comercio de la provincia siempre considera este periodo de rebajas como un activo y, a pesar de la existencia de descuentos en algunos establecimientos durante prácticamente todo el año, los comerciantes locales apuestan por mantener las fechas tradicionales “en gran parte, también para no confundir al consumidor y que sepa que lo que se rebaja tiene una garantía”.
Muñoz explica que en los últimos años “se ha perdido la noción de lo que valen las cosas. Parece que lo mejor es lo que más descuento tiene”.
Por ese motivo, añade que es difícil hablar de expectativas. “Nos movemos a golpe de timón, continuamente. Las ventas dependen cada vez más del ambiente económico y de los datos que en un momento dados se publican y afectan en el comportamiento del consumidor”.
Para el responsable de esta organización sectorial, no es bueno para cualquier sector que los potenciales clientes se muevan constantemente “ por impulsos y emociones”. Es difícil que los ciudadanos compren “si no está el futuro garantizado”, añade.
Gasto medio
Aunque es difícil hacer estimaciones sobre el gasto medio en el periodo de rebajas de verano, fuentes del sector del comercio han indicado de que rondará los 50 euros por persona en la mayoría de los casos, según informa Europa Press.
El sector textil representa habitualmente el 75 por ciento de las ventas en esta temporada estival, siendo el calzado y los complementos los productos que tendrán un mayor repunte en sus ventas, si se cumplen las expectativas.
El comercio minorista confía en tener unas rebajas “aceptables” y la previsión, a nivel nacional, es que puedan suponer el 25 por ciento de las ventas anuales, teniendo en cuenta, además, que las malas condiciones meteorológicas de la pasada primavera, han condicionado mucho las compras.
Además de la liberalización de la oferta de descuentos y rebajas a todo el año, la nueva legislación aprobada el año pasado amplía la cantidad de artículos que pueden incorporarse a la tienda durante este periodo especial de ventas, ya que si bien antes se obligaba a que los productos rebajados hubieran estado a la venta hasta un mes antes, ahora sólo se especifica que deben haber estado a la vena en algún momento anterior.
Eso sí, la normativa mantiene que los saldos sólo se refieran a productos deteriorados, mientras que el periodo para liquidaciones se ha aumentado de tres meses a un año, independientemente del motivo legal.
Las reglas del juego
Muñoz asegura que las medidas que se están aplicando de liberalización del comercio responden más a motivaciones políticas que económicas. “Al final, lo que no acaba de comprender ningún dirigente político, entre otras cosas porque creo que las políticas de comercio no están hechas por verdaderos comerciantes, es que un comercio medio, con una plantilla de cero a dos o tres trabajadores, incluyendo el dueño, no puede cubrir quince horas de apertura diarias”.
Las reglas del juego no pueden ser las que implantan los grandes formatos comerciales, añade, al tiempo que recalca que para el pequeño comercio es imposible competir así.
El presidente de la ACS cree que hay un falso discurso liberal. “Si se pregunta a un consumidor estará de acuerdo en que el comercio abra las 24 horas al día pero nadie se atreve a preguntar al ciudadano si le gustaría ir al médico de cabecera un sábado o hacer la declaración del IRPF un domingo por la tarde”. En su opinión, al comercio se le exige abrir quince horas, con la falsa excusa de la creación de empleo, que no se está produciendo, señala, mientras a la banca se la permite fijar los cobros de recibos no domiciliados los martes y los jueves a las diez de la mañana.
