Las rebajas ya están instaladas en toda la ciudad. No hay negocio, grande o pequeño, que no luzca en su escaparate un cartel anunciando los descuentos que ofrece, y allí estarán hasta el 7 de marzo, día en el que oficialmente termina el periodo de rebajas de invierno en la Comunidad.
Dos meses después de Navidad que tradicionalmente servían para incentivar el consumo en una época en la que escaseaba, debido al gasto realizado en las fiestas y la temida cuesta de enero. Dos meses que hoy en día —con descuentos en cualquier época del año y productos on line a precios de saldo los 365 días— tienden a acortarse, según auguran los comerciantes segovianos.
En este sentido, Javier Castaño, vicepresidente de la FES, explica que “las rebajas tradicionalmente empezaban el día 7 de enero y tenían dos meses buenos. Últimamente tendemos a acortarlas, porque cuando acaba enero la gente se empieza a cansar de las rebajas y entonces los comerciantes también acortamos este tiempo, que es lo que piden los clientes”.
En el mismo sentido se expresa Roberto Manso, presidente de Comerzio José Zorrilla, más pesimista si cabe, ya que afirma que “cada año las rebajas van a menos, desde que se aprobó la ley de liberalización del periodo de rebajas y los descuentos se van haciendo todo el año. Así que las rebajas se van desvirtuando, porque ya no cumplen su función y yo creo que tienden a desaparecer”.
“La costumbre de comprar en rebajas sigue existiendo —continúa Manso—, pero algunas tiendas empiezan antes y en Madrid se ponen las rebajas el día 2 de enero y aquí somos mucho de ir a Madrid; además también hay descuentos on line… Así que [la afluencia de gente] no se nota tanto como antes, porque ya hay descuentos todo el año”.
En positivo Aún así, este año las rebajas de invierno “se afrontan con optimismo, porque venimos de un año que se cerró en positivo, en unos sectores más que en otros, pero en general ha sido un año de crecimiento y esta campaña viene a significar que estamos un poco saliendo de la crisis”, apunta Castaño. Añade que el periodo de descuentos invernal “es una época que esperan mucho los pequeños comerciantes y los clientes, estas rebajas son más esperadas que las de verano y tienen más impacto en las ventas. Son más globales en todos los sectores”.
En cuanto a la competencia desigual que supone para el pequeño comercio ‘luchar’ contra las grandes marcas y sus descuentos de hasta el 70 por ciento en los precios, Castaño explica que “nosotros competimos dando calidad, buen servicio y atención personalizada. En rebajas, el pequeño comercio pone sus productos un poco más baratos, para ‘limpiar’ la tienda y así volver a llenarla, porque no es una costumbre en el pequeño negocio comprar para rebajas como se hace en otras empresas”. Además, asegura que al final del periodo de las rebajas los comercios familiares también harán grandes descuentos de entre el 50 y el 70 por ciento. “Lo que hay que hacer es darle al cliente lo que busca en cada momento y esa es la mejor manera de competir”, concluye.
