El cineasta José Luis Borau falleció ayer en Madrid a los 83 años de edad, según informó la Real Academia Española (RAE), de la que era miembro.
Borau, que padecía un cáncer de garganta, murió en el hospital de la capital española en el que había sido ingresado en varias ocasiones en los últimos tiempos.
Así, el director de la RAE, José Manuel Blecua, expresó la «condolencia y el pesar de los académicos por la pérdida de su compañero de corporación», aseguró la institución.
El propio Blecua anunciaba el pasado viernes la creación de un premio de guiones cinematográficos que llevará el nombre de José Luis Borau y que a partir de 2013 destacará el mejor trabajo anual de autores españoles y americanos en lengua española.
Su fallecimiento obliga a repasar su filmografía y a recordar su enorme compromiso con la libertad de expresión: en 1975 se negó a realizar los 40 cortes que la censura de un franquismo agonizante le exigía para dar luz verde a Furtivos, quizá su película más reconocida. Borau venció en la pugna y aquel drama sobre un oscuro tiempo no tan pasado le aportó grandes recompensas.
Casi 20 años después, otro episodio marcaría para siempre su imagen: el 31 de enero de 1998, subió al escenario de la gala de entrega de los Goya con sus manos pintadas de blanco para condenar el asesinato del concejal sevillano del PP Alberto Jiménez Becerril. La imagen convirtió al venerable presidente de la Academia en un hombre consecuente con su tiempo.
José Luis Borau fue elegido (silla B) académico el 27 de marzo de 2008 y tomó posesión el 16 de noviembre de 2008 con el discurso titulado El cine en nuestro lenguaje. Cineasta, escritor y licenciado en Derecho, fue presidente de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE); fundador y presidente de la Fundación Borau; académico de número de las Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando y de San Luis y doctor honoris causa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. Además, presidió la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España desde 1994 hasta 1998.
Su labor como director, guionista, productor, crítico y profesor cinematográfico, así como su obra literaria, han sido reconocidas con numerosas distinciones: Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián y Premio Luis Buñuel por Furtivos (1975 y 1980), entre otros muchos.
