La prolongada ausencia de lluvias y el buen tiempo han permitido a las empresas adjudicatarias de las obras del desdoblamiento de la variante SG-20 recuperar el tiempo perdido durante la primavera, por lo que el plazo inicialmente previsto para la puesta en servicio de esta importante infraestructura en 2019 parece un objetivo asumible.
Según los datos proporcionados por el Ministerio de Fomento, en líneas generales se están llevando a cabo trabajos de movimiento de tierras, ejecución de estructuras y reposición de servicios afectados. Así, en el tramo que está ejecutando la empresa Dragados –con un trazado de 8,4 kilómetros comprendido entre los enlaces con la A-601 a la CL-601, los trabajos se centran actualmente en la realización de cimentaciones y estribos en pasos superiores y viaductos. También se están finalizando las ampliaciones de los pasos inferiores y completando las obras de drenaje transversal.
En relación con el movimiento de tierras, se está llevando a cabo la formación de terraplenes y cuñas de transición y, por otro lado, se está trabajando en las reposiciones de los servicios afectados de electricidad y abastecimiento.
Por otra parte, en el tramo ejecutado por la empresa AZVI, de 7,1 kilómetros (entre la CL-601 y el enlace con la N-110), se están llevando a cabo en las inmediaciones del enlace con la autopista AP-61 las cimentaciones y estribos del futuro ramal sobre la SG-20 y el muro de sostenimiento de la vía colectora. Asimismo, las obras se centran también en el extendido y estabilización con cemento de la explanada para posteriormente iniciar el extendido de la zahorra, así como la excavación mediante voladuras en uno de los desmontes. Al igual que en el otro tramo, el material procedente de las excavaciones se está acopiando para su tratamiento y posterior empleo en capas de explanada y firme.
Los movimientos de tierra y excavaciones están obligando en ocasiones a emplear voladuras, donde se están realizando los preceptivos controles de seguridad para evitar cualquier riesgo a los usuarios de la vía. Así, desde Fomento se señala que las voladuras necesarias son ejecutadas con el corte consiguiente de la carretera al tráfico y “dentro de un máximo control de seguridad”. Tras la voladura, el derrame de rocas se concentra principalmente en las zonas exteriores de la calzada y el arcén – entre el propio terraplén y la berma-. No obstante, la calzada no se abre al tráfico hasta que no se hayan limpiado los elementos que pudieran quedar en la carretera y una vez controlado que los bloques concentrados en el exterior reúnan todas las condiciones de estabilidad. Asimismo, para reforzar la seguridad se instalan unas barrera new jersey y elementos de balizamiento, además de la señalización específica de la obra.
