El FC Barcelona ganó ayer al Atlético de Madrid (2-1) en el Camp Nou en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones gracias a un doblete de Luis Suárez con el que remontaron el gol inicial de Fernando Torres, protagonista del partido al ser expulsado en el minuto 35 y propiciar que el duelo se convirtiera en un frontón en el que los blaugranas atacaron cada vez más y con más criterio hasta remontar.
Pese a ese empuje y a los tres cambios ofensivos de Luis Enrique el Barça no pudo coger una renta mayor y el Atlético salió vivo de Barcelona, pues en el Vicente Calderón buscará una remontada que, de inicio, tiene a tiro de gol. Y, con once contra once y antes del doble cruce de cables de Torres, que pudo ahorrarse al menos una de las dos amarillas que vio, demostró tener ganas de vencer a los jugadores catalanes.
Esa expulsión lo marcó todo. Hasta entonces, un triunfo momentáneo del Atlético con el gol de Torres, el undécimo que le marca el ‘Niño’ al Barça y décimo como rojiblanco, y una clara ocasión para Griezmann en la que Marc-André Ter Stegen fue crucial. El alemán salvó el segundo del Atlético al quitarle con una mano izquierda salvadora el gol al francés. Providencial Ter Stegen ante una contra que pudo ser matadora por parte de los rojiblancos.
Pero, desde el minuto 35 y con 55 minutos por delante, Torres vio dos amarillas correctas, la segunda quizá algo rigurosa, pero que en todo caso Torres pudo haberse ahorrado. Sobre todo la primera por una entrada sobre Neymar en una acción sin peligro, y dejó más desprotegida la defensa ‘colchonera’ en un momento en el que era claro que Simeone había mandado replegarse para volar en alguna contra en busca del 0-2.
Se encerraron atrás los rojiblancos, sí, pero no a voluntad. No a sabiendas de que son, quizá, el mejor equipo defendiendo su arco. Se replegaron obligados por un Barça que hizo un cambio de chip y que se convirtió, con el paso de los minutos, en una apisonadora. No pudo abrir la lata, eso sí, hasta que en el segundo tiempo, cuando realmente reaccionó el Barça, vio la luz. Y lo hizo no gracias a Messi o Neymar, los más activos, ni a un Iniesta que fue el mejor en la creación, sino al hasta entonces desconocido Suárez.
Quien obró el cambio de guión fue Messi, con una chilena que pudo ser antológica pero se fue desviada por poco. Y Neymar, errático en ocasiones, tuvo un par de buenas opciones de gol siendo la más clara un disparo roscado al larguero. Ahí Oblak empezó a sufrir y a lucirse, pero no pudo hacer nada contra Luis Suárez. El uruguayo quiso ser clave y lo fue, con dos goles para sumar ya 8 tantos en los 8 partidos disputados en esta ‘Champions League’.
Un centro de Alves que Alba remató de volea con la zurda en un centro-chut fue aprovechado por Suárez, libre de marca, para empujarla. El uruguayo era el miembro del tridente más desaparecido, quien menos peligro estaba creando, pero acabó siendo el determinante y decisivo. Y, para culminar la remontada, una pared aérea con Alves con un remate de cabeza.
