A medida que se acerca el 1 de diciembre, fecha en la que se constituirá jurídicamente la Sociedad de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), conocida popularmente como ‘banco malo’, se van conociendo más detalles de su funcionamiento y sus objetivos. Así, se prevé que en los primeros cinco años de vida de la sociedad se haya vendido el 35% del total de la cartera de activos transferidos, lo cual deja entrever que deberá tener un ritmo de venta fuerte.
El ‘banco malo’ comenzará a operar, para lograr sus objetivos, tras recibir los activos tóxicos de las entidades financieras, lo cual sucederá en dos etapas: primero las nacionalizadas Bankia, Novagalicia, CatalunyaCaixa y Banco de Valencia; y, en principio, antes de febrero los de Liberbank, BMN, Caja España-Duero y Caja3.
A partir de ahí, su plan de negocio está claro para el Gobierno: colocará el 35% de toda su cartera en el primer quinquenio, el 74 a los diez años de funcionamiento y el 85% en 12 años. El objetivo es que la Sareb se deshaga con ganancias de los activos tóxicos de las entidades en un plazo de 15 años como máximo. Dentro de las ventas que debe acometer el nuevo organismo aparecen distintos recursos que serán traspasados por las empresas financieras como viviendas, suelos, promociones, el crédito promotor sano y moroso, y las participaciones en sociedades inmobiliarias.
Aunque todavía no hay cifras oficiales, algunas fuentes apuntan a que solo en viviendas, el ‘banco malo’ deberá dar salida a unas 90.000 unidades, incluidas futuras promociones. El Ministerio considera que estos inmuebles se venderían mejor en comunidades como el País Vasco, Navarra, Madrid y Cantabria, y en provincias como Cáceres y Badajoz. Además, sostiene que en las regiones con mayor liquidez, el período de venta «razonable» de los inmuebles se estimaría entre los 6 y los 18 meses, y en las que tienen menos liquidez entre 30 y 60 meses.
El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) estima que el Sareb logrará una rentabilidad anualizada del 14-15% durante su vida, aunque arrojará pérdidas en sus inicios, porque la inversión para acicalar inmuebles y finalizar promociones en curso superará a las ventas. También se prevé que a partir del tercer año se puedan desarrollar y acabar todo lo que esté en proceso de construcción con el fin de hacer un plan de negocio individualizado para cada activo.
El ejemplo al que apuntan los expertos es Irlanda donde la Agencia Nacional de Gestión de Activos (NAMA), creada en 2009 con el objetivo de absorber todos los activos tóxicos y los préstamos basura de las entidades financieras, obtuvo beneficios en su segundo año de funcionamiento. Exactamente, el ‘banco malo’ irlandés logró unas ganancias de 247 millones, frente a los 1.180 millones de euros que perdió en 2010.
Además, el Ejecutivo irlandés subraya que esta Agencia empleaba a finales de mayo de 2011 a 214 personas con experiencia en el sector inmobiliario y financiero. Además, según la memoria del año pasado, su actividad sostiene 10.000 empleos directos.
Sueldo limitado
Por otro lado, los salarios que percibirán los directivos del ‘banco malo’, se regirán por las normas de limitación de la banca nacionalizada, por lo que cobrarán un máximo de 500.000 euros, según fuentes del Ministerio de Economía. No obstante, el departamento dirigido por Luis de Guindos recuerda que estas limitaciones no son obligatorias, ya que la norma se aplica exclusivamente a las entidades con ayudas públicas.
El Gobierno quiere que la Sareb esté formada por un grupo de 100 profesionales en sus inicios, al frente de los cuales estarán Belén Romana y Walter de Luna.
