El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, negó tajante cualquier tipo de “precipitación” del organismo supervisor en la intervención de Banco Madrid, en concurso de acreedores voluntario tras la investigación por blanqueo de capitales de su matriz BPA.
“No hubo ninguna precipitación. Cada uno es libre de querellarse contra quien quiera”, respondió Linde ante la pregunta sobre la querella que ultiman los empleados de la entidad financiera por la intervención. Según el gobernador, el Banco de España actuó “en el momento adecuado”.
Los trabajadores de Banco Madrid impugnarán por vía administrativa y judicial la intervención de la entidad por parte del Banco de España al entender que hubo una sobreactuación del supervisor y que se intervino con celeridad.
En declaraciones a los medios tras inaugurar el XXII encuentro del sector financiero organizado por Deloitte, Sociedad de Tasación y ABC, Linde defendió que el Banco de España intervino Banco Madrid “perfectamente”, en el momento “adecuado” y a la “velocidad adecuada”.
Asimismo, Linde defendió ayer la política económica del Gobierno, que ha buscado apartarse de un camino que llevaba a situaciones “imposibles e insostenibles”, en alusión al alto nivel de déficit público alcanzado, al tiempo que negó que a esta política se le pueda calificar “de austeridad” y la definió más bien como “de sentido común”.
“Apartarse de un camino que lleva a situaciones imposibles e insostenibles no es austeridad, es sentido común”, afirmó el gobernador en la inauguración del XXII encuentro del sector financiero.
Para Linde, la corrección de los desequilibrios de la economía española se ha demostrado que es “muy costosa” en términos de bienestar. El gobernador defendió además la reforma laboral, la financiera y el ajuste en la contención del gasto público, puesto que ha afirmado que han contribuido a la recuperación de la economía.
Linde rechazó que se llame austeridad a la corrección de desequilibrios “insostenibles” como el déficit de la balanza de pagos registrado entre 2007 y 2008 y el desfase de las cuentas públicas de entre el 9% y el 12% entre 2009 y 2011. “No es realmente muy descriptible de la realidad”, subrayó.
Ante los problemas que desembocaron en la crisis, el gobernador aseguró que no quedaba “otra vía” de corrección que una devaluación interna, esto es, ajustes de precios y costes relativos frente al exterior y una contención de gasto público. “Esto es lo que esta consiguiendo la economía española desde 2012”, se congratuló.
