Antes de fin de año el tráfico rodado por el entorno del Acueducto variará su distancia con el monumento. Al menos ese es el objetivo que se ha planteado el equipo de Gobierno y para ello trabajan ya desde hace meses. Primero se hizo el proyecto técnico y durante las últimas semanas ya se están
realizando las pruebas prácticas, colocando conos para ir desviando el tráfico unos metros y estudiando las posibilidades.
En la jornada de ayer, de hecho, se pintaron unas marcas en la calzada para delimitar el entorno protegido al tráfico rodado. Según explica el portavoz del equipo de Gobierno, Alfonso Reguera, el Ayuntamiento y la Policía Local preparan así la nueva prueba que se va a llevar a cabo en los próximos días —ya se han realizado dos— y que durará unas 48 horas, controlando el tránsito de vehículos durante todo el día.
De este modo se van perfilando los problemas que en la teoría no se ven, dice Reguera. Así, en una de las pruebas anteriores se dieron cuenta de que había dificultad en el giro hacia la calle San Juan, explica. Y precisamente ese es el objetivo de estas pruebas, ir perfilando el espacio que puede dejarse entorno al Acueducto sin entorpecer el tráfico, “evaluar si el funcionamiento es correcto, para que la modificación no influya en el flujo de circulación negativamente, que no se preparen atascos…”, apunta el portavoz.
Septiembre Además de las pruebas que se hagan este verano, será en septiembre —cuando haya terminado el periodo vacacional, los centros educativos estén abiertos y la ciudad haya vuelto a la rutina—, cuando se lleve a cabo la prueba definitiva, para ver si realmente el proyecto funciona, porque “lo que queremos es limitar el riesgo al máximo posible”, asegura Reguera.
En todas estas pruebas es muy importante el trabajo de la Policía Local —al ser pruebas del ámbito de circulación viaria estrictamente, las competencias son municipales—, que realiza una evaluación visual continua para que no se produzcan retenciones ni haya problemas en los giros o desviaciones del tráfico.
Con los resultados en la mano, el Ayuntamiento decidirá hasta dónde se llevan los bolardos de separación con el Acueducto o si la farola que hay se puede dejar donde está actualmente o hay que desplazarla, entre otros aspectos, concluye el portavoz.
