Sobre las vidrieras de la Catedral de Segovia, objeto de la restauración que estamos realizando Carlos Muñoz de Pablos, Pablo Muñoz Ruiz y Alfonso Muñoz Ruiz y cuyo promotor es el Cabildo de la propia Catedral, se está llevando a cabo desde el 2009 un intenso y minucioso trabajo de recuperación del conjunto.
Los proyectos de esta envergadura pocas veces se materializan, es un acontecimiento histórico del que el público contemporáneo tal vez no tenga una clara conciencia, pero es realmente un hito en la conservación y documentación de este valioso legado. Hay en la historia de España dos ejemplos con los que se pueden comparar estos trabajos; uno de ellos es el caso de la Catedral de Oviedo, que tras la revolución de 1934 sufrió graves pérdidas en sus vidrieras. En la siguiente década se acometió su reconstrucción contando con algunos de los mejores vitralistas del momento como Santos Cuadrado. El otro caso ocurrió en la Catedral de Toledo tras la guerra civil. El asedio al Alcázar produjo daños cuantiosos en las vidrieras y el Ministerio de Cultura bajo la dirección del Marqués de Lozoya promovió un plan de reconstrucción encargado al artista Gregorio Toledo. Pero siendo estos dos casos dignos de estudio y admiración por sus resultados, difieren en mucho con la manera en que se está realizando la intervención en Segovia. Son claro está otros tiempos, mejores en casi todo, con más medios y con una conciencia diferente sobre lo que es y como se ha de tratar el patrimonio…
