Los disturbios vividos en los alrededores de la Cámara Baja el pasado 25 de septiembre, cuando miles de personas se sumaron a la convocatoria de la manifestación Rodea el Congreso, y la posterior resaca del día siguiente, cuando los manifestantes y la Policía volvieron a enfrentarse, habían puesto en alerta a la ciudadanía, a los agentes del orden y a los propios políticos, que esperaban que la concentración programada para ayer en las puertas del Parlamento podría acabar de igual manera. Pero nada más lejos de la realidad. Apenas dos millares de personas secundaron la movilización, que comenzó a las seis de la tarde y concluyó pasadas las 10 de la noche.
Bajo el lema Dimisión PPSOE, los indignados se reunieron inicialmente en la Plaza de Neptuno, desde donde comenzaron una marcha por las calles de alrededor de las Cortes, que debatía a esa hora el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado de 2013. Hasta la sede de la Cámara Baja llegaron pasadas las nueve de la noche, donde les esperaban 1.350 agentes antidisturbios, que se habían desplegado por la zona para mantener el perímetro de seguridad en las vías que dan al Congreso de los Diputados.
Con la advertencia previa de la Policía, que había avisado a los convocantes de que la marcha no había sido comunicada ni, por lo tanto, autorizada, y, por ello, habría detenciones en caso de que los concentrados intentaran atravesar la barrera, los manifestantes optaron por pegar carteles en las vallas que rodeaban al Parlamento.
Con consignas como Qué paz sin pan?, Gobierno ilegítimo, no nos representáis o Rescate obligatorio a familias desahuciadas, la Coordinadora 25-S anunció que se van a realizar más movilizaciones en los próximos días. «A ver quién se cansa antes», aseveró un portavoz de la plataforma ante las personas que permanecían al final de la manifestación.
La primera de las nuevas marchas fue convocada para este próximo sábado, que como la de ayer, no ha sido comunicada a la Delegación del Gobierno, y que partirá a las 18,00 horas desde la Plaza de España de Madrid hasta, otra vez, la Plaza de Cánovas del Castillo, donde se encuentra la rotonda de Neptuno, frente al Congreso de los Diputados.
