El tiempo pasa inexorablemente para todos, y no lo podemos parar.Somos como ríos que nacen y trascurren por montañas y laderas, pero todos acaban muriendo en la mar; algunos con un recorrido corto se unen a otro mas grande formando un inmenso caudal y, juntos, acaban de forma igual. En su nacimiento es vigoroso y trascurre de forma torrencial, arrasando con todo. Juventud divino tesoro, transgresora e inquieta que no para de buscar. En su curso medio el rio ensancha, riega la tierra por donde pasa y le hace más fértil. En esta etapa solemos procrear, vemos la realidad de la vida de manera más sosegada, buscando lo positivo, con ambición, pero evitando riesgos inútiles. Al final, de una forma mas tranquila se une a las aguas del mar. Intentamos tener una vejez sin sobresaltos. Habrá personas que nos dejen legados en forma de letras o músicas, avances en medicina y tecnología … y siempre se les recordará de una manera positiva; por lo contrario, hay otros que recordamos, pero por su maldad. Hay colectivos que niegan hasta lo mas evidente, pero lo que nunca podrán negar es que el tiempo para ellos también va a pasar.
Decía Antonio Machado “Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar” El no perseguía la gloria, pero quedó en nuestra memoria.
