El ‘stock’ de vivienda nueva se redujo un 11,21 por ciento el año pasado en Segovia, hasta las 1.077, lo que supone la mayor reducción de la Comunidad Autónoma, según los datos que maneja el Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, consultados por la agencia Ical.
En Castilla y León, sólo la provincia de Valladolid anotó en 2022 un aumento del 5,33 por ciento, al pasar de 6.062 a 6.385.
Después del acusado descenso de Segovia, le siguió Burgos (9,95 por ciento), hasta las 3.214; Soria(9,61), hasta los 1.402; Salamanca (7,63), hasta los 2.336; Palencia (5,17), hasta los 1.870; Ávila (2,35), hasta las 3.364; Zamora (1,58), hasta las 2.423, y León (0,2), hasta las 8.043.
Con todo ello, el parque de la Comunidad supera los 1,76 millones de viviendas, tras un registrar un tímido aumento del 0,2 por ciento el pasado año, por debajo del 0,35 por ciento nacional. De ellas, 701.542 no son principales y el resto, residencia habitual.
Sin embargo, el análisis general es el de una digestión pesada para las 30.000 viviendas nuevas de Castilla y León que no encuentran comprador. El ‘stock’ sigue sin bajar de esa barrera en una comunidad en la que el mercado inmobiliario no ha logrado dar salida a estas casas construidas y que están vacías. Además, el encarecimiento de las hipotecas frenan su reducción a un mayor ritmo, tras más de una década de ajustes.
El sector de la vivienda acumulaba a 31 de diciembre de 2022 una bolsa de 30.114 casas nuevas sin vender, una situación que afectaba al 1,71 por ciento del total del parque de la Comunidad.
A lo largo de 2022 el mercado inmobiliario de la Comunidad sólo logró rebajar en 748 viviendas el número de casas que no tenían quien las estrenase.
Esta rebaja es del 2,42 por ciento, un porcentaje bastante superior a la media nacional, donde se produjo una rebaja del 0,95 por ciento en 2022, hasta las 444.546.
De ellas, el 6,77 por ciento están construidas en Castilla y León.
