Un año más, como cada 16 de agosto, se renovó el Voto de San Roque, en la iglesia de San Millán de Segovia. La imagen del Santo fue venerada a través de una ceremonia de carácter religioso, contemplada en el Reglamento de Honores y Distinciones. Un ritual. En esta ocasión, el acto contó con la presencia del nuevo alcalde de la ciudad, José Mazarías, que encabezó la comitiva de la Corporación municipal.
El Voto de San Roque se remonta a los años de la peste, que ya estaba en pueblos de Vizcaya en 1596 y que según el cronista Diego Colmenares (Segovia, 1586 – 1651) tomó parte en Segovia el viernes 26 de febrero de 1598. “Un mal activo, maligno y contagioso; prendía en complesiones coléricas…, con secas o tumores, y carbunclos en ingres, gargantas y debajo de los brazos; pulsos frecuentes y desordenados con sudores y vómitos; señales todas de ponzoña y contagio”, explica en su ‘Historia de la insigne Ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla’ (1637).
En junio y julio se cobró un alto número de enfermeros y no había camas suficientes en hospitales e iglesias. Llegaron a morir, según De Colmenares, más de 12.000 segovianos. Por ello, la ciudad votó la festividad de San Roque el domingo 18 de agosto en misa mayor en la Catedral y en el ofertorio, el teniente y el decano del consistorio “votaron de celebrar la festividad de San Roque, cada año en diez y seis -16- de agosto, asistiendo en forma de ciudad a la misa mayor en la Catedral…”. El voto fue refrendado por el obispo Pacheco.
