La selección Juvenil Española se hizo con el partido amistoso (23-30) que tuvo como oponente a la selección de Castilla y León en el pabellón Guerrer@s Naver@s de Nava de la Asunción, y que previo a su inicio dio la sorpresa con un el reconocimiento por parte de la Federación de Balonmano de Castilla y León a Julián Mateo y Quintín Maestro por su aportación al deporte del balonmano y en especial al BM Nava. De manos del presidente de la Federación Agustín Alonso y de Víctor Carranza, responsable de relaciones con los clubes de balonmano de dicha ente territorial, ambos recibieron sendos regalos de gratitud por la labor realizada.
El encuentro amistoso entre las dos selecciones estuvo organizado por la Federación de Balonmano de Castilla y León, con la colaboración de la Diputación de Segovia, Ayuntamiento de Nava y la empresa Congelados Segovia. El duelo acaparó la atención de los aficionados naveros para ver la proyección de juego de las futuras guerreras del balonmano.
EXTREMOS DEMOLEDORES
El partido resultó entretenido, y comenzó con dominio de las jugadoras castellano leonesas, entre las que se encontraba la navera Ana Prados, controlando el marcador hasta cumplido el primer tercio de la primera parte, cuando el marcador se igualó a 4 goles, y paulatinamente las promesas hispanas marcaron el control del juego, abriendo los espacios en la defensa rival y anotando por los extremos.
Hubo alguna ocasión para las locales de volver a empatar el tanteo, pero varios errores en ataque, más otro en un lanzamiento desde los siete metros contribuyeron a quedar a la zaga, concluyendo la primera parte con un saldo negativo de ocho goles (9-17).
Antes del partido la Federación Territorial homenajeó a Quintín Maestro y Julián Mateo por su trabajo por el balonmano
Con esta ventaja el amistoso se le veía caer en manos de las promesas hispanas, pero las juveniles de la selección de Castilla y León tuvieron un arranque con notables aciertos que redujeron la diferencia hasta los cuatro tantos y obligaron a Luis Miguel Ascorbe, entrenador del equipo español, a pedir tiempo muerto para reconducir a sus jugadores por la senda perdida. El tiempo muerto funcionó, y de nuevo las juveniles de la Selección Española tomaron las riendas del encuentro volviendo a poner la diferencia en el marcador en ocho y nueve goles.

Los intentos de Javier Rojas de activar aún más a sus jugadores para evitar los fallos en los lanzamientos y en las entregas, para así entrar en una posición de juego más favorable que ejerciera presión para romper la dinámica del juego contrario no prosperaron, aunque hubo más aciertos en los últimos minutos pero no los suficientes para dar la vuelta a un juego que las de la Selección Española controlaron hasta el final.
