En 1996, cuando recogía testimonios para ‘Los gabarreros de El Espinar’, alguna tarde visitaba a Juanito Hoyuelos. Alrededor de la mesa, se sentaba también un niño de ocho años, que ponía cara de asombro cuando su abuelo hablaba de los campeonatos de España de Corta de Troncos que ganó, a mediados del siglo XX, junto a otro gabarrero del pueblo, Benedicto Muñoz.
Álvaro, que así se llama el niño, al final se quedaba dormido en su silla, con la cabeza reposada sobre la mesa, soñando con ser gabarrero, como sus dos abuelos, y también campeón de corta de troncos.
A los pocos meses, la tarde que presenté el libro, cuando llegué a la plaza del Ayuntamiento me encontré a un niño ataviado de gabarrero, con dos caballos cargados de leña. ¡Era Álvaro!, al lado de su otro abuelo, Tomás García.
Con gusto, comenzó a subir al pinar “a por leña”, en compañía de sus respectivos abuelos y de su padre, Tomasín, alcanzado pronto su primer deseo, que perdura.
El pasado 29 de noviembre, Álvaro García Hoyuelos ganó en Álava el campeonato de Aizkolaris de Euskadi, de tercera categoría. El niño que soñaba con ser gabarrero ya tiene su primera “txapela de campeón” y ha visto cumplida la segunda parte de su sueño.
Sus abuelos, Tomás y Juan, lloran emocionados desde el cielo.
