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El negocio del empobrecimiento y Sánchez

por Ángel Galindo García
4 de febrero de 2026
ANGEL GALINDO
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Por el futuro del sector agrario

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El exministro y expresidente de Red Eléctrica Jordi Sevilla ha publicado el lunes de la semana pasada su «manifiesto socialdemócrata 21» en el que pide un “cambio de rumbo político” en el PSOE, culpando a la actual dirección de haber “conducido a un auge de la extrema derecha, a una pérdida de apoyos al socialismo y a una dictadura de las minorías”.  

 

Los lectores saben que desde hace más de un siglo existen dos movimientos ideológicos, económicos y políticos que dirigen el mundo de hoy: el capitalismo liberal y el capitalismo marxista, llamado también socialdemocracia, donde se sitúa el socialismo, aunque desde hace décadas ambos movimientos se unen formando lo que se llama intervencionismo. Esto funciona con asociaciones como el foro de Davos o las trilaterales.

 

La economía y la política global está dirigida en forma de pirámide donde, en su vértice, acampan a sus anchas tres negocios más importantes del mundo de hoy: el comercio de la guerra, el de la droga, y el negocio farmacéutico. Todo es controlado por no más de las doscientas familias más ricas del mundo.

 

Pues bien, este año se cumplen 250 años de la publicación de ‘La riqueza de las naciones’, obra de filosofía moral con la que arranca el liberalismo económico. Esta obra de Adam Smith nos recuerda la importancia de sentimientos como la compasión o la empatía que completan la importancia del egoísmo y el amor propio como expresiones del ‘homo economicus’.

 

Para los liberales más naturalistas el acento se pone en el egoísmo como motor de la economía (el ganar dinero), para los liberales más contractualistas, el acento se pone en la reciprocidad (formalizar acuerdos para ganar dinero), llegando a cuestionarse el origen de la riqueza de las naciones: ¿’homo oeconomicus’ versus ‘homo reciprocans’? El tema no es baladí porque las variantes del liberalismo interpretan de manera diferente la cuestión y la actualidad del anarcocapitalismo ha puesto en primer plano un tema en el que también ha entrado el socialismo español.

 

Este liberalismo económico se sintetiza en frases como «el hombre es un lobo para otro hombre» (T. Hobbes) o «la ley del más fuerte» (A.Smith) o «en la mesa de la vida se sienta el más fuerte, el que no que se muera de hambre» (T. Malthus).

 

No me refiero al documento de Jordi Sevilla sobre la socialdemocracia, sino a las prácticas de los últimos gobiernos socialistas. No me estoy remitiendo a ningún documento, sino a leyes, decretos, discursos y prácticas políticas que nos llevan a preguntarnos por el empobrecimiento de las naciones, es decir, en qué medida estos gobiernos socialistas facilitan análisis e información suficiente para escribir un ‘Tratado sobre el empobrecimiento de las naciones’.

 

Aunque los datos macroeconómicos muestren crecimiento y la economía financiera en su dimensión bursátil expresa rentabilidad de dos dígitos, las dotes cívicas de los asalariados, trabajadores, autónomos y toda aquella clase media sobre la que se asentaban los estudios de Adam Smith se empobrece aceleradamente. Zapatero y Sánchez encontraron la fórmula para el empobrecimiento de sus pueblos: muros, divisiones, enfrentamientos, partidización de los imaginarios y lo que técnicamente se llama ‘polarización’. Deberían llamarse técnicas para la desvinculación o guerracivilismo moral. Tienen el mérito de liderar la industria del empobrecimiento moral de los españoles.

 

Sin entrar en los análisis del liberalismo económico y de la tradición marxista (ambos: capitalismos), estamos comprobando cómo el estado de las ‘infraestructuras’ tiene una estrecha relación con las ‘superestructuras’ ideológicas de los gobiernos. ejercida a través de TV, Radio, redes, etc. Sin entrar en las teorías del capital, uno puede comprobar que pretenden descapitalizar moralmente al pueblo, en lugar de estimular la nobleza del ‘homo reciprocans’ o participación civil, han alimentado los peores instintos del ‘homo oeconomicus’, es decir, han eliminado la capacidad creativa de los ciudadanos y se han cargado el principio humano de la subsidiaridad. En lugar de incentivar y reforzar la ‘mano tangible’ (la imaginación creativa de la sociedad civil) que construye cooperación y capital social; en lugar de remover obstáculos para que actúe la ‘mano invisible’, su manipulación del estado por la ‘mano visible’ de esta versión autócrata del socialismo parece que impulsa a liderar la industria del empobrecimiento moral de las naciones y de la mayoría de los ciudadanos, creando un ciudadano obediente, vacio y esclavo.

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Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

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