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El jardín del Seminario y…

por Juan Manuel Santamaría (*)
18 de febrero de 2024
Jardín del palacio de los Lama. Foto: Glenn Murray.

Jardín del palacio de los Lama. Foto: Glenn Murray.

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San Marcos, la Vera Cruz, Zamarramala… (y III)

San Marcos, la Vera Cruz, Zamarramala… (y II)

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Palacio de Avendaño
Tomando una estrecha calle encajada entre el palacio de las Cadenas y el de las Cabezas, caminando hacia el sureste y dejando a la izquierda el moderno edificio construido sobre lo que fue Corralillo de San Sebastián, hoy dotado de jardín, cuidado pero no accesible, se llega hasta donde el Acueducto entra como en cuña a la plaza de Avendaño, asiento del palacio de Los Lama, reconocible por una fachada románica de finales del siglo XII.

Cipreses del jardín de la Casa de los Lama. JMS.
Cipreses del jardín de la Casa de los Lama. JMS.

Es una finca grande, amplia vivienda con patio porticado, jardín trasero, del que sólo se ven las hiedras que se descuelgan por un muro lateral, y jardín a levante. De ese nada puede verse, pues está rodeado de altos muros, salvo lo que alcanza la mirada a través del arco con el que acaba la parte elevada del Acueducto, unos cipreses y poco más.

Es un jardín bonito, bello mejor, dentro de su interesante marco arquitectónico: arquería, galería y escalinata que desciende desde el piso de la galería hasta a zona ajardinada. En ésta, con cuidado desorden, crecen cipreses, un laurel, enebros rastreros, trepadoras, diversos arbustos y arriates con lirios. Son pocos los paseantes, nativos o turistas, que habiendo subido hasta aquella plazuela para aparcar su automóvil se resisten a no mirar lo que de él puede verse a través de las rejas que defienden el último arco del Acueducto. Todo un lujo con su mejor adorno. ¿Qué jardín segoviano puede presumir de tener un arco del Acueducto como límite?

El jardín de la Subdelegación del Gobierno
Limítrofe a este edificio muro con muro y los dos con abundantes plantas endémicas creciendo en ellos -Parietaria judaica (hierba parietaria), Umbilicus rupestris (ombligo de Venus), Sarcocapnus enneaphila (orquídea)-, se halla el de la subdelegación de gobierno, un edificio gris, de granito y pizarra, extraño a la arquitectura segoviana que se levantó en los años de la dictadura sobre el solar que dejó otra vieja casona, el palacio de los Samillán, que hubo de ser derribado, por insuficiente o por no adaptarse a las nuevas necesidades.

Detalle de la fachada del palacio de los Samillán, derribado para construir el edificio del que fue gobierno civil.
Detalle de la fachada del palacio de los Samillán, derribado para construir el edificio del que fue gobierno civil.

Tenía aquel edificio, como tantos palacetes de la Segovia renacentista, patio porticado y jardín. El primero contaba con ocho columnas con sus zapatas que se salvaron de convertirse en gravilla gracias a la intervención de Luis Felipe de Peñalosa que, atento a lo que era un atentado contra el patrimonio artístico y monumental de Segovia, gestionó con Fernando Albertos, a la sazón director de la Caja de Ahorros de Segovia, su colocación en el jardín del conocido como Torreón de Lozoya, que la entidad financiera había adquirido y que estaba restaurando.

El resto del edificio se derribó por completo pero el jardín se respetó, aunque el paseante sólo puede contemplar las copas de algunos árboles. Una encina, un pino, un álamo y una picea. Por comprensibles razones de seguridad no se puede entrar en él ni hacer fotografías pero, en google map, se tiene la vista del conjunto tomada con dron.

Patio del Seminario Conciliar
Opuesto a estos dos edificios por la antigua del Saúco, hoy calle Obispo Gandósegui, se halla el gran patio del Seminario Conciliar, para los segovianos del pasado, la “huerta de los Jesuitas”, por haber sido aquel su convento. Hasta hace poco tiempo, la huella del antiguo pasado podía adivinarse por el gran estanque o aljibe que almacenaba agua para riego; de un pasado más reciente procede el añoso arbolado, castaños de Indias y acacias, cerrado al público. Al descender las vocaciones sacerdotales, ha sido necesario buscarle nuevos usos y, durante años, mediante concierto con el Ayuntamiento, ha servido para aparcamiento de automóviles.

Detalle de la fachada del palacio de los Samillán, derribado para construir el edificio del que fue gobierno civil. Google.
Detalle de la fachada del palacio de los Samillán, derribado para construir el edificio del que fue gobierno civil. Google.

Vamos a describir con más detalle lo actual, teniendo en cuenta que el patio está siendo parcialmente utilizado para el acopio de materiales y desescombro del antiguo teatro Cervantes.

Está dividido en tres partes. En la más próxima al Acueducto, donde se hallaba el estanque, se han trazado pistas deportivas, aunque se han respetado los árboles más próximos a la muralla. Hacia el centro hay una alineación de olmos siberianos (Ulmus pumila), que separa esta zona de la segunda, dedicada a aparcamiento y cerrada por un muro de leilandis (Cupresus leylandii), una conífera procedente de Norteamérica, inmejorable para la levantar setos.

Parte central del jardín. JMS.
Parte central del jardín. JMS.

La tercera sección en la que está dividido el conjunto es la que se ha dedicado a la realización de un nuevo jardín, original no tanto por su trazado cuánto porque su diseño responde al fin al que se ha destinado, área de paseo y estancia para una institución que ha dejado de ser Seminario para convertirse en residencia sacerdotal y centro de espiritualidad y convivencia.

La comunicación entre el edificio y el jardín se establece mediante un paso elevado que acaba en una torre de la que desciende una escalera que cae al jardín. Este, a la derecha, consta de un paseo lateral limitado por una alineación de cipreses y plantas aromáticas a un lado y por otro, hiedra pegada al muro, con rosales intercalados y un arriate corrido dispuesto para recibir flores de temporada. La hiedra gusta de espacios umbríos y de luz indirecta pero aquí crece vigorosa a pesar de su exposición al mediodía, y los colores vivos de los rosales y de las flores contrastan con el oscuro verde de sus hojas; los romeros y las lavandas del lado izquierdo del seto expanden por el aire sus aromas al tiempo que los cipreses elevan hacia el cielo su apretada silueta. Eran doce que ocupaban toda la longitud del camino pero se han cortado seis para facilitar el paso de la maquinaria que desescombra el solar del antiguo teatro. El permiso de tala se dio con la promesa de que los cipreses cortados han de ser repuestos al concluir las obras.

En el lado opuesto del jardín, al pie de la muralla de recia arquitectura, hay otro sendero, con árboles muy espaciados, aligustre japonés, algún tilo, una acacia, un ciprés y, junto a éste y una fotinia, un corro de rosales. En primavera es una maravilla de color. Sobre el suelo, grandes losas de granito, restos arqueológicos de las edificaciones del entorno y, para cerrarse, el contacto con el muro de leilandis.

Hiedra sobre el muro, cipreses y planifolios por el césped. JMS.
Hiedra sobre el muro, cipreses y planifolios por el césped. JMS.

La superficie comprendida entre los dos senderos está sembrada con hierba sobre la que se han plantado tilos y prunus. A un lado, cerca de la escalera, se ha abierto un paso para que, sin pisar el césped, se pueda alcanzar la parte central, en la que hay una rotonda con una docena de bancos que pueden ser utilizados de forma individual, para meditación, reposo y lectura, o colectiva, conversaciones o debates bajo la sombre de los árboles. En el centro se plantado un cedro del Atlas que, con el tiempo puede que se convierta en todo un símbolo. Sólo le pongo un pero a este jardín: no haber marcado los arriates ni seguir una forma de separar la tierra de la hierba con esa seña de identidad de los jardines segovianos que es el bordillo hecho con granito labrado en forma de cuarto de bocel.

——
Supernumerario de San Quirce
porunasegoviamasverde.wordpress.com

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Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

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