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Gerardo Cuerva: “El Gobierno está usurpando la negociación colectiva”

por Ángel González Pieras
25 de septiembre de 2021
en Segovia
Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme. FOTO: CEPYME.

Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme. FOTO: CEPYME.

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El edificio de las organizaciones empresariales en Madrid está en obras. El traqueteo se percibe por doquier: ascensores inutilizados, puestos de trabajo vacíos y otros que empiezan a ocuparse, empleados que comentan su adaptación a la nueva situación tras abandonar el teletrabajo… Hay obras en el edificio pero no en el despacho del presidente de la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Gerardo Cuerva (Granada, 1971), que sin que nadie se lo pida se excusa de la decoración del habitáculo: mobiliario tradicional y paredes forradas de madera. “Estilo Cuéntame”, dice. Y apostilla. “Yo no soy así”. ¿Y cómo es el presidente de Cepyme? Pues cercano, dicharachero, aficionado del Granada C.F. aunque no recuerde al legendario Ñito, ni a Porta, y se escude en la edad, como si las leyendas tuvieran lugar en el tiempo. Se nota la estirpe empresarial de la que procede. El periodista cree que tiene más proyección pública de la que hasta ahora parece haber ejercido, oculto como ha quedado tras la sombra del ambivalente y omnipresente Garamendi, presidente de la Ceoe. El martes tiene previsto visitar Segovia. Empezamos.

— Mi primera pregunta es sobre el Salario Mínimo Interprofesional (SM). Quizá se haya realizado una lectura parcial, excluyéndose sus derivadas, y al final todo parece haber pivotado sobre la cantidad en que se ha subido no sobre su incidencia en los costes laborales unitarios de la empresa.

— Ha dado en la tecla de lo que supone el SM. Realizo un balance rápido. Cuando uno toma una decisión tiene que haber estudiado previamente cuál es la consecuencia de ella y el escenario en la que se produce. La subida del SM no debe obedecer a un criterio ideológico, a un compromiso electoral. El Gobierno tiene la competencia para fijarlo por el artículo 27 del Estatuto de los Trabajadores. Pero lo tiene que hacer, después de haber consultado a los agentes sociales, teniendo en cuenta cuatro parámetros: la inflación, la marcha de la economía, la del empleo y la productividad. Si profundizamos concluimos en que la inflación subyacente está en un 0,7, y eso comparándola con el 2020, que fue un año fallido. Estamos creciendo, y es el segundo parámetro, pero estamos cuatro puntos por debajo del año 2019. En lo referente al empleo, nos están faltando con respecto al estado pre crisis más de 125.000 cotizantes, y en cuanto a la productividad, nos encontramos con una productividad negativa. Conclusión: hacer populismo no es bueno y no vale frivolizar, como escucho a la ministra de Trabajo y algunos políticos y contertulios hablando solo de los 15 euros.

— Pero se han denostado los informes del Banco de España sobre la incidencia de la anterior subida en la creación de empleo. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias si se sigue el objetivo del Gobierno?

— Tenemos un estudio de Randstad que concluye en que si se sigue la senda de crecimiento del SM hasta el año 2023 del 5,3%, como se ha comprometido el Gobierno, puede poner en peligro la creación de más de 130.000 puestos de trabajo. Y ya ha pasado eso, como ha dicho el Banco de España. Tenemos el precedente del 2019, con esa subida desorbitada, cuando se dejaron de crear 180.000 puestos de trabajo.

— Afectará también a la negociación colectiva.

— Mire, hay una cosa que nadie dice. Más del 66% de los convenios que se han negociado han estado muy por debajo del 1,6% de incremento porcentual, y más del 20% han experimentado una subida de salario 0 para el 2021. Por lo tanto, el Gobierno está usurpando la negociación colectiva. El Gobierno no puede pretender influir en la negociación colectiva de los salarios a través del SM y de su efecto dominó. Por ejemplo, en el campo, y lo dice el presidente de ASAJA, se estaba esperando esta decisión porque hay muchos salarios que han terminado estando por debajo del SM. No debemos permitir esa injerencia. No se puede ser ajeno a la realidad económica de España. No es serio.

— Bueno, también los contratos públicos encontrarán en él su indexación.

— Pues no. El Gobierno dice: hay que subir el SM, pero aquel que tenga un contrato con cualquier administración para la prestación de un servicio, a ese no se le puede revisar al alza la concesión. O sea, por ley cambia el coste de la mano de obra pero ellos no se aplican esa norma. Es como si dijeran: vamos a cenar pero pagas tú la cena. Eso no vale. Si tan provechosa es la subida del SM ¿cómo no se traspasa a la negociación pública? No será tan buena cuando las administraciones no indexan sus contratos. Todo se quiere hacer contra el margen de la empresa.

— Ahora no ha habido posibilidad de acuerdo, y la postura de Cepyme y Ceoe ha coincidido. ¿Ha sido en los últimos tiempos siempre así?

— Nosotros lo que intentamos es converger ante los intereses de la empresa. Muchas veces, y eso es una máxima de parte del Gobierno, o, por qué no decirlo, del Gobierno de Pedro Sánchez, que para eso es el presidente de todo él, se ha pretendido demonizar a la gran empresa y regalarle los oídos a la pequeña. Y eso no vale. O se cree en la empresa o no. El Gobierno habla mucho de política social y pone muchas veces el modelo de los países del norte de Europa, pero allí no se ha empezado al revés, sino que se comienza por tener una empresa fuerte y eso produce un Estado de bienestar fuerte. Aquí queremos tener un Estado de bienestar fuerte pero penalizando las empresas.

Política energética

El problema energético, el del recibo de la luz, es un problema grave para el individuo y para la empresa

— Del coste laboral pasamos al energético. Por cierto, su familia tiene negocios energéticos.

— Bueno, tenemos muchos sectores en nuestra actividad empresarial. Afortunadamente. Yo soy la tercera generación. El problema energético, el del recibo de la luz, es un problema grave para el individuo y para la empresa. Prácticamente lo tienes como un coste fijo, y de buenas a primera se va a unos umbrales que no habías contemplado en ningún plan de negocio. Eso produce un desaguisado y un palito más en la rueda cuando los balances se presentan sobreendeudados y se ha estado prácticamente meses sin actividad. El Gobierno ha optado por una opción cortoplacista y no ha abordado el problema de fondo. La solución era fácil y presupuestaria: ayudar a quienes lo necesitan, empresas y familias. O cambiar el modelo que se ha elegido y que tiene unas consecuencias cuando una materia prima como el gas sube. Lo que no nos vale, y lo digo como presidente de una patronal, es meter la mano en la cuenta de resultados de la empresa, y reconozco que no sé si es la expresión más correcta. O poner en tela de juicio la seguridad jurídica. Eso no es un buen aliciente para traer inversiones. ¿Por qué no descolgamos del precio de la luz lo que no tiene que ver con la generación, transporte y distribución energética, que supone más del 50% del recibo? El Gobierno se equivoca al coger un atajo e ir en contra del libre mercado y de la libertad de empresa. ¿Nos vamos a convertir en el país de la inseguridad jurídica? ¿O en el país de las nacionalizaciones?

— ¿Está usted a favor de la energía nuclear?

— Es una energía muy competitiva. Otros Estados vecinos la están utilizando y promocionando, y los peligros de tener una nuclear a 500 o 1.000 kilómetros son los mismos que si la tuvieras en tu casa. No estoy ni a favor ni en contra, lo que hay que hacer es buscar un equilibrio de lo que se está dispuesto a pagar y lo necesario para ser competitivos. Deberíamos buscar la matriz energética más eficiente.

— ¿Y cuál es?

— Hay que compartir todas las tecnologías. Las renovables, con las que estoy de acuerdo, hoy carecen de condiciones como la estabilidad, y su gestión es complicada. Hay que cubrir el resto con tecnologías que aun no siendo limpias sí permitan cubrir unas necesidades esenciales. No hay que ser fariseos. Es conveniente encontrar equilibrios.

— La transición ecológica es cara.

— Claro.

— Y tiene sus repercusiones. No me gustaría contemplar los huertos y campos de Segovia, que tan importante son para nuestra potente industria agroalimentaria, llenos de paneles solares.

— Cuidadito con lo que estamos haciendo, eh. Por eso hay que pensar a largo plazo, no a corto plazo. No tomemos decisiones apresuradas tras recibir un golpe.

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El presidente de Cepyme y el director de El Adelantado de Segovia en un momento de la entrevista. / CEPYME

Fondos Next Generation

— Cambio de tercio. No tengo muy claro cómo se gestionarán los fondos Next Generation.

— Estoy preocupado. Y lo estoy porque realmente es una oportunidad: 140.000 millones de euros de inversión en estos próximos años no es una cosa baladí. La propia vicepresidenta primera reconoce que esta cantidad es superior a todos los fondos estructurales recibidos desde que España se adhirió a la Unión Europea. Ha habido cambios de criterios y de modelo, ahora hay presencia de las comunidades autónomas y de las entidades locales. Pero lo que me preocupa, y se lo digo al Gobierno en todas las reuniones, es que el éxito vendrá si llega definitivamente a la empresa. No vale quedarse en titulares, anunciar medidas y que luego su ejecución sea un fracaso. Si no llegan las ayudas a las empresas, sean el tamaño que sea, y estén en el lugar que estén, será un fracaso.

— ¿Está claro el escenario?

— No. Lo he preguntado en muchas reuniones, y concluyo en que no están definidos esa última milla y ese procedimiento. Son miles las empresas que acuden a Cepyme a preguntar cómo tener acceso a los fondos europeos. Esa pregunta no está respondida. Hay una parte dentro de esas inversiones, que son los proyectos tractores, que acumulan mucho presupuesto pero en los que la UE exige que de cada euro que pone el Estado cuatro tiene que venir de la empresa privada. Ojo, que hay que arrimarse. Hablo de los proyectos tractores, que afectarán a las grandes empresas; pero para la pequeña, no está definido, y el tiempo pasa. Hace falta, insisto, no solo conocer la medida sino cómo se van a ejecutar las medidas, esa última milla de la que hablaba; es que no van a llegar, el tiempo aprieta, y no conseguirlo, repito, sería un fracaso.

— Usted suele decir que los Next Generation tienen dos patas. Una la inversión pero otras las reformas, que son necesarias.

— Exacto. La gente solo habla de los 140.000 millones de euros. Pero, ojo, que hay que hacer reformas y tendrá que aparecer siempre la palabra competitividad en esas reformas. Muchas veces el Gobierno, o parte del Gobierno, cuando habla de hacer reformas piensa en su ideario político o en su compromiso electoral y deja al margen la situación actual y la competitividad.

Reforma laboral

— Cíteme las tres reformas más necesarias.

— Le digo cuatro. La reforma de la Ley Concursal; la reforma de las Startup, la ley laboral –capital- y la reforma de las pensiones -también capital-.

— ¿Y la patronal está dispuesta a abrir el melón de la reforma laboral? Las consecuencias pueden ser grandes…

— Nosotros tenemos que sentarnos a negociar con el Gobierno que los españoles decidan. Y el actual Gobierno ha dicho que va a poner encima de la mesa la reforma laboral. La semana pasada se abrió la negociación de los Erte. Tenemos que estar ahí. Defendiendo los intereses del mundo empresarial porque estamos convencidos de que así se defiende también a la sociedad.

— El plazo de vigencia de los Erte termina el 30 de septiembre. Por dónde marcha la negociación.

— Hemos arrancado tarde. Llevamos tres o cuatro semanas pidiendo sentarnos. Que expiran el 30 de septiembre y la gente tiene que saber a qué juega. Nuestra postura es que tienen que renovarse, que han sido esenciales para el mantenimiento del empleo y que tenemos que tener en cuenta la situación de la empresa. No vale, una vez más, tirar de ideología para renovar los Erte. Hay que contemplar el sector y el territorio. Una de las cosas que nos preocupa mucho, y en la que el Gobierno no ha cedido en la negociación hasta ahora, es en la cláusula del mantenimiento del empleo. Si un trabajador lleva casi dos años en Erte y no se ha rescatado es que la actividad de esa empresa no es capaz de asumirlo. No puede el Gobierno, por ideología, obligarnos a mantener a los trabajadores si no son necesarios para el desarrollo de la actividad. Tiene que ser lo suficientemente flexible para que los Erte se adapten a la situación de la empresa.

— Pero después de un año tras de ello, y sin éxito, ¿piensan conseguirlo ahora?

— Lo vamos a intentar. Si no, muchas empresas cerrarán. Lo que pedimos es sencillo: analice mi situación, en ocasiones con un descenso del 70% de la facturación, y déjeme adaptarme a ella y hacer un ajuste antes que cerrar. Y eso lo solicitamos teniendo en cuenta los sectores y los territorios.

Segovia

He hablado con empresarios del proyecto del Puerto seco, eso sí que supone la mejora del modelo productivo

— Hablamos de Segovia. Se ha reclamado la aprobación de un plan industrial. ¿Cuál cree que debe ser el papel que en esa reivindicación debe desempeñar una organización empresarial?

— Las organizaciones empresariales son entidades muy pegadas al terreno y a su realidad. La opinión y actitud de la Federación de Empresarios de Segovia es una opinión formada y a tener en cuenta. Sí o sí. Dicho eso, no creo en los cambios radicales de modelos productivos. Creo más en la mejora y en el avance que en los cambios de modelos.

— Le preguntaba más bien sobre si ve factible no que se tuviera en cuenta sino que encabezara ese proyecto de plan.

— Ojalá que en muchos territorios los empresarios tuvieran el boletín oficial correspondiente, estoy seguro que a España le iría mejor.

— ¿Conoce el proyecto amparado en el CIDE?

— Le mentiría si le dijera que lo conozco. Sí he hablado con empresarios del proyecto del Puerto seco, eso sí que supone la mejora del modelo productivo, teniendo en cuenta la renta de situación de Segovia y su cercanía a los grandes centros productivos; me parece una idea genial, avanzar sobre los modelos muchos años.

Formación

— Quiero terminar abordando la formación. Y en concreto la formación dual. Los datos conocidos hace poco sobre los jóvenes que en España ni trabajan ni estudian son muy alarmantes. Solo Italia nos supera en el furgón de cola de los países de la OCDE.

— El pilar fundamental del futuro de una nación es la formación. Ya sea la reglada o la no reglada. En este país hemos dado muchos bandazos en esta cuestión. En lo que se refiere a las necesidades de las empresas, estamos muy lejos de cubrirlas; los planes de estudios son muy rígidos y cambian con una inercia muy lenta. La formación profesional ha estado demonizada cuando en países como Alemania, o incluso en algunos lugares de España, como el País Vasco, ha funcionado muy bien. Afortunadamente, nos encontramos en una etapa en que parece que estamos convencidos de que a la formación profesional hay que darle el espacio que merece. Creo que ha calado nuestra insistencia en que por un lado los programas formativos de la formación dual tienen que ser dinámicos, y que, por otra parte, la empresa esté presente en la conformación de los planes de estudio. Y además de que se compartan monitores venidos de la empresa y que puedan alcanzar a más de una.

— Como decía, la Ley Celáa, que en otros aspectos puede ser criticable, aquí ha abierto un buen camino.

— Me parece una ley que abre los ojos a la realidad que necesitamos. Y lo digo en dos sentidos, que los planes de estudios, como he mencionado, sean dinámicos y cuenten con la empresa, y que se valore las particularidades de la pyme en lo referente a la formación profesional.

— Tres factores de no competitividad de la pyme en España.

— Marco fiscal, primero. La vaca no se puede exprimir hasta que acabemos con la vaca. La presión fiscal es enorme. En España el 24% del PIB es economía sumergida, y eso es un peso grandísimo para los que están dentro del sistema. Otro problema, la morosidad, hay más de 240.000 millones en facturas comerciales impagadas; existe una cultura del impago y de retraso en el pago que es preocupante, eso le cuesta a la empresa más de 1.500 millones de euros trimestrales, con cifras del primer trimestre del 2021. Y el último que puede surgir, y lo ha alertado el Banco de España, es la financiación: hay balances muy deteriorados. Ojo a lo que puede ocurrir, porque en el horizonte se adivina una restricción crediticia y no está la empresa para no tener acceso al flujo financiero. Para concluir añado uno más: las ayudas de la administración. Estamos en un mercado global y las ayudas que ha recibido una empresa alemana o francesa en este periodo de pandemia nada tienen que ver con la española. Son muy superiores.

— Está muy bien encontrar a un empresario socialdemócrata.

— Está muy bien, muy bien.

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