Llega la Semana Santa cuando la preciosa sarga de Sánchez Coello cubre el retablo mayor de San Eutropio en El Espinar, iglesia reconstruida en el siglo XVI sobre un templo de los siglos XII/XIII.
El Espinar sigue siendo solidario. Hace unas semanas, de mano del anterior cura de El Espinar, Valentín, y del Padre Ángel vinieron varias familias ucranianas al municipio. Ya están empadronados, que es el primer paso para que obtengan sus documentos de refugiados y puedan rehacer sus vidas o por lo menos tener cierta independencia hasta que la situación en su país se calme.
En Los Ángeles de San Rafael hay también un centenar de refugiados venidos de Ucrania. Están en situación de tránsito, pendientes de sus papeles y sus ubicaciones temporales. Hay muchas circunstancias distintas entre las familias que han llegado. Ninguno tiene la seguridad de poder volver a su casa, no saben si sería mejor ir a otro país o a otra ciudad en la que puedan tener algún conocido porque algunos de ellos vienen sin familia y muchas mujeres únicamente con sus hijos. La vulnerabilidad se aprecia principalmente en los refugiados que vienen solos. Las situaciones que vemos en la televisión son las que han vivido ellos. Algunos tienen las fotos de sus casas devastadas por las bombas y, aunque muchos siguen trabajando en remoto y tienen suficientes recursos económicos por ahora, otros no tienen ni un euro. Aunque las necesidades básicas están cubiertas necesitan trabajar y más apoyo psicológico. El cariño que están recibiendo del personal del hotel en el que están alojados y de la Cruz Roja es inmenso; a través de las “monjitas” ha llegado un montón de ropa y el ropero de San Rafael también ha estado a su disposición.
Os animo a colaborar como voluntarios. Se necesita para éste y para todos los proyectos que siguen desarrollándose en el municipio (empleo, apoyo escolar, apoyo a mayores…). Porque la vida no para.
