Navafría celebró un año más la festividad de San Sebastián, una fiesta muy femenina, en memoria de un grupo de mujeres que atendieron al santo cuando era martirizado. En la localidad, ocho mujeres ostentan simbólicos cargos militares, conformando el denominado ‘ejército de Navafría’. Estas mujeres simbolizan los tres estados de la vida (cuatro están casadas, dos son mozas y otras dos, niñas). El etnógrafo Guillermo Herrero explica que “los cargos que ostentan las casadas reciben diferentes nombres: la quitavergüenzas, la capitana, la teniente capitana y la del palillo”. “De las solteras, las mozas son la de la bandera y la del cuchillón; y las niñas se llaman cabo primera y cabo segunda. Cada una de ellas debe portar un atributo que la identifica (sable, cuchillo, bandera, cuchillón)”, señala. Es costumbre en Navafría que en la procesión sean los maridos de las cuatro casadas quienes porten la imagen de San Sebastián.
Los actos continúan por la tarde. Las mujeres mudan ropa, sustituyendo el manteo negro y el pañuelo blanco por manteo rojo y pañuelo negro, para acudir al rezo del rosario. Es norma que la comitiva se dirija, desde Navafría, al lugar donde la tradición fija la existencia de una ermita dedicada al mártir. En esta ocasión, son los padres de las mozas y niñas quienes portan las andas. Y ya en el pueblo, la fiesta se despide hasta el próximo 1 de enero, cuando el sacerdote anuncia los nombres de quienes ocuparán los cargos en 2020.
Los vecinos de Navafría sienten curiosidad por saber los nombres del ‘ejército femenino’, que posiblemente represente a aquellas otras mujeres que asistieron a San Sebastián en su padecimiento. Cada cargo es designado por quien desempeñó esa función el año anterior. Y el 1 de enero, en la misa, el sacerdote desvela el secreto, descubriendo los nombres de las mujeres que forman parte del séquito de San Sebastián.
Esta fiesta de invierno y tan femenina es el prolegómeno de la próxima festividad del mes de febrero, Santa Águeda, de nuevo con las mujeres protagonistas.
