Si no puedes ganar, al menos no pierdas. Ese es el mensaje que se le quedó al Viveros Herol Nava tras el encuentro que jugó ante el Tubos Aranda, primero de competición después de un mes y medio de parón invernal, y que sirvió de bautismo de fuego para el navero Carlos Villagrán como primer entrenador.
La entrada en la pista del Viveros Herol fue la que se espera de un equipo que tiene que demostrar sus ganas de salir de la mala situación en la que se encuentra. Con una defensa bien armada desde el inicio, rápidos en el repliegue para evitar en contragol y alimentando a sus jugadores rápidos en el contraataque, el equipo de casa se plantó en el minuto seis de partido con un 6-1 que hacía frotarse los ojos al más forofo.
El equipo navero protagonizó un gran inicio para ir poco a poco a menos ante un oponente que supo agarrarse siempre al partido
Pero Javi Márquez, que de balonmano sabe un rato largo, paró el encuentro con un tiempo muerto, espabiló a sus hombres, y el Tubos Aranda comenzó poco a poco a emplearse con más intensidad en defensa. Vasco Teixeira comenzó a aparecer en la portería, y paulatinamente el ataque sel Nava se fue espesando cual puré bien cargado, mientras que en el área local Patoski no conseguía tener regularidad bajo los palos.
Buen inicio sin continuidad
Así, del 6-1 se pasó al 7-5, y de ahí a un 9-6 que dio paso a dos exclusiones casi consecutivas para los de casa. La primera de Pablo Herranz después de que Óscar Marugán errara un contragolpe que le paró Teixeira, y la segunda de Gonzalo Carró después de que el guardameta arandino le sacara un lanzamiento razonablemente sencillo desde los seis metros.

Al final los cuatro minutos seguidos en inferioridad hicieron mella, y el Tubos Aranda se colocó en disposición de empatar el partido. Brais González y unos minutos defensivos algo más acertados consiguieron detener la reacción visitante, y a medio minuto para el final de la primera parte Rui Baptista colocaba un 17-14 en el electrónico que parecía dotar de una cierta tranquilidad al Viveros Herol Nava.
Pero los de Carlos Villagrán confundieron tranquilidad con relajación, y eso en balonmano es un pecado demasiado grande. Tanto fue así que en los últimos diez segundos de primer tiempo el parcial fue de 0-2 para el cuadro de Aranda de Duero, que cerró el primer tiempo con un 17-16 que daba muy ‘mal rollo’ de cara al segundo período.
La segunda, de sube y baja
El mal rollo quedó confirmado en los primeros compases de la segunda parte, porque el equipo visitante fue quien tuvo la primera posesión que aprovechó para hacer algo que no había hecho hasta entonces, empatar el partido, que durante treinta minutos se metió en una dinámica de aciertos y errores que desesperaron a muchos, y cargaron de presión a ambos conjuntos porque tanto Balonmano Nava como Tubos Aranda dispusieron de oportunidades para haberse ampliando sus respectivas rentas que no subieron de un gol en todo el segundo período.
Ambos conjuntos dispusieron de oportunidades para haberse llevado los dos puntos, pero no supieron aprovecharlas
Los altibajos propios de este primer partido de este año dejaron al Tubos Aranda sin poder marcharse de dos goles, a veces estrellado ante la zona central de la defensa navera, y a un Viveros Herol que de nuevo sumó demasiados errores en lanzamientos sencillos desde los seis metros. Porque ni Álvaro Senovilla antes, ni Carlos Villagrán ahora, son los culpables de que lanzamientos cómodos desde el extremo, desde el pivote… terminaran siendo rechazados por el portero rival, un Vasco Teixeira que sujetó a su equipo cuando los de casda tenían la oportunidad de elevar sus rentas favorables.

Así que de la alegría de un parcial de 2-0 llegaba la desesperación de un 0-2 que le daba la vuelta a la tortilla. Aranda recibía su primera exclusión en el minuto 48 con 26-25 para Nava, pero Pablo Herranza fallaba un tiro fácil y Rui Baptista protagonizaba una pérdida absurda en superioridad para propiciar un parcial de 0-2 que acabó maquillando un Brais que fue de lo mejor de los locales.
Desaprovechando los momentos
A poco más de cinco minutos para la conclusión, con 28-29, la exclusión de Rogonovs le dio la oportunidad a Edu Reig de empatar el partido desde los siete metros, y de colocar el 30-29 desde el extremo. Era el momento del Balonmano Nava…
… pero no. Porque en otro minuto fatídico el equipo visitante empataba el partido y aprovechando el lanzamiento al palo de Javi Carrión le daba la vuelta con Janosi superando a un Buda que comenzó bien el segundo tiempo para ir bajando sus porcentajes posteriormente. Era el momento del Tubos Aranda…
… pero tampoco, porque Joao Bandeira se echó al equipo a la espalda, y antes incluso de que el equipo visitante celebrara su último gol ya había empatado el partido, y Carrión se resarcía de errores pasados con el 32-31.

Restaba minuto y medio para el final con Nava por delante aunque con uno menos por la exclusión de Bonanno. Aranda perdió la bola, pero en el ataque para sentenciar la victoria Roca se encontró de nuevo con Teixeira, y a siete segundos del final, una ‘colgada’ de Tamayo puso el definitivo 32-32, que acabó no sin cierta polémica porque los árbitros no quisieron ver sabotaje en una dura falta de Rogonovs a Reig. Así que el 32-32 se quedó como definitivo. Nava tiene un punto más, y sin eso sirve para que el equipo coja algo más de confianza, bienvenido sea.
