El Valencia CF venció al AS Mónaco (3-1) en la ida de la última ronda previa de la Liga de Campeones, un partido disputado en Mestalla y decidido por los goles de Rodrigo, Parejo y Feghouli, dando así ventaja al equipo español para afrontar la vuelta del próximo martes, y que decidirá quién accede a la fase de grupos de la máxima competición europea.
Con esta renta viajarán los che al Principado para intentar resolver una igualada eliminatoria por el parejo potencial entre ambos equipos. Porque si el Valencia a priori acumula mayor enjundia en Europa, bien es cierto que los monegascos se pusieron alto el listón durante el pasado curso, alcanzando los cuartos de final y eliminando por el camino a rivales como el Arsenal inglés.
Así que el último escollo antes de la fase de grupos no era baladí para los pupilos de Nuno Espírito Santo, quien decidió sacar de titular al argentino Enzo Pérez como absoluto jefe de maniobras en el centro del campo. Tal apuesta liberaba a Sofiane Feghouli, Dani Parejo y Rodrigo De Paul en la línea de mediapuntas, colaborando con Rodrigo Moreno y Paco Alcácer en la tarea ofensiva.
Y eso funcionó al inicio, con el Valencia mordiendo en ataque y abriendo el marcador a los cuatro minutos. Tras un saque de esquina mal aprovechado, los locales remendaron su estrategia a balón parado y volcaron el juego a la banda izquierda, donde De Paul efectuó un centro a pie cambiado mientras la defensa monegasca salía de manera escalonada de sus dominios y exhibiendo poca coordinación.
Feghouli se benefició de la coyuntura y penetró a la carrera en el área rival, haciendo a bote pronto una dejada con su cabeza para que Rodrigo rematara de zurda con una estirada. Parecía que la fórmula de Nuno era la apropiada, siempre y cuando Enzo Pérez se mostrara hábil para contener las arremetidas de Jérémy Toulalan, Mario Pasalic o Bernardo Silva.
Con el Mónaco ya desperezado, precisamente Bernardo Silva tuvo en sus botas el empate a la media hora de juego. En un lento contraataque, la pelota llegó finalmente al joven portugués en su galopada por el costado derecho; de forma rauda, conectó un fuerte disparo cruzado con su pie diestro y que Mathew Ryan logró desviar al poste.
Ese primer aviso de los visitantes ya era serio y tuvo continuidad a los 38 minutos, con un gol anulado por fuera de juego al delantero francés Anthony Martial, de solo tiene 19 años. Aunque por muy poco, el galo sí estaba en posición ilegal; pero había aprovechado el rechace de un bonito gesto propio, con Ryan despejando su taconazo en el corazón del área che.
Tras los avisos, el Mónaco consiguió igualar el marcador al poco de iniciarse la segunda mitad. Una internada de Martial por el flanco izquierdo puso en entredicho la capacidad local para frenar sus llegadas en tromba, y no en vano su centro raso al área pequeña de los valencianistas provocó que Rubén Vezo fallara en su despeje; el central portugués dejó el balón muerto para que Pasalic en carrera remachara por bajo el 1-1.
La intranquilidad merodeaba Mestalla y las críticas pondrían pronto sobre sus defensores, quienes por momentos rezumaban nostalgia del último gran baluarte, Nicolás Otamendi. Los sustos eran ya casi pánico, con el conjunto monegasco dominando la posesión de la pelota y generando más lanzamientos a puerta. Aunque sin alardes, la superioridad visitante era obvia y se antojaba un cambio de planes por parte del Valencia. Ahí Nuno introdujo en el campo al argentino Pablo Piatti, quien modificó la disposición de De Paul en el centro del campo.
Y la variación surtió efecto de inmediato, con el argentino asistiese a Parejo para devolver con cierta fortuna la ventaja a los de Mestalla, lo que otorgó la calma suficiente al conjunto che para sentenciar el partido en las postimetrías con el gol de Feghouli, que acerca a los de Nuno a la ansiada fase de grupos de la Champions.
