La de ayer no fue una mañana cualquiera en la sede del Instituto y de la Tesorería de la Seguridad Social en Segovia. Antes de las nueve de la mañana los alumnos del vecino Instituto de Secundaria de La Albuera ya se habían ‘pescao’, por la presencia policial, de la que se estaba armando con la visita a Segovia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien puntualísimo llegó a la hora fijada, las diez, para el inicio del acto inaugural de las instalaciones, que han costado al Estado casi catorce millones de euros, sumando las obras de edificación, equipamiento, mudanza, etc.
Casi no hubo tiempo para comentar y ‘fichar’ a los que estaban y apuntar ausencias. Entre los que sí, además del presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, en su primera visita a Segovia tras el congreso autonómico en el que dejó la presidente del PP de la Comunidad Autónoma, se encontraban la presidenta de las Cortes, la segoviana Silvia Clemente; la delegada del Gobierno, María José Salgueiro; el consejero de Empleo, Carlos Fernández Carriedo; el presidente de la Diputación, Francisco Vázquez; la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero; la subdelegada, Pilar Sanz, y otras personalidades como el director provincial del INSS y de la Tesorería, Ángel Rafael Sanz Merino, en el papel de discreto anfitrión porque en este tipo de eventos los que llevan la batuta, y se mueven muy nerviosos entre unos y otros, son los de Protocolo de Moncloa.
Mientras tanto, fueron prácticamente unánimes los comentarios sobre la gran amplitud y luminosidad del edificio, y algunos empleados asomaban por los pisos superiores más nerviosos que un colegial el día de examen.
Entre los ausentes, el secretario general de los socialistas, Juan Luis Gordo, quien afeó luego en nota de prensa este acto de inauguración seis meses después de abrir las puertas para atender al público.
Los de teles, radios y la prensa de Madrid se quedaron con las ganas de que Rajoy largara, aunque fuera un breve comentario de cortesía, sobre el señor de Murcia, aunque hubo quien lo intentó a la llegada del presidente y persistió en el empeño, con más énfasis si cabe, cuando se marchaba después de degustar un cafetito con las decenas de invitados en una zona vetada a la prensa.
No faltaron los representantes de los agentes sociales de la provincia, desde los presidentes de la FES y de la Cámara de Comercio a los secretarios generales de UGT y CCOO; por cierto, el de este último sindicato, Álex Blázquez, fue de los primeros en abandonar el recinto.
Sin estar invitados, frente al edificio, unos ocho miembros de la CGT, se pusieron a gritarle consignas a Rajoy, cuando este ya abandonaba Segovia de vuelta a Madrid: “este cotarro es un despilfarro” o “baja el paro, sube el esclavismo”, por ejemplo.
