La historia de la copla ha dado nombres ilustres a la música y a la cultura con los que muchas generaciones de españoles se sienten identificados. Concha Piquer, Imperio Argentina, Juanita Reina, Marifé de Triana, Lola Flores o Rocío Jurado son nombres escritos con letras de oro en el olimpo de las artistas que han cultivado este género. De todas ellas, y de otras más bebe Falete, un artista de estirpe flamenca que ha orientado su carrera hacia este género explotando al máximo sus innegables facultades vocales e interpretativas que generosamente derrochó en el escenario del teatro Juan Bravo en el concierto del ciclo «Acústicos».
Apenas rebasada la treintena, Falete lleva media vida sobre las tablas mostrando su capacidad para interpretar y hacer suyo un estilo del que se siente heredero. En poco más de hora y media, dejó sentadas las bases de lo que es la copla, un género que se basa en la emoción, el sentimiento desgarrado y el dramatismo de historias que siempre hablan de amores no correspondidos o imposibles, desengaños, celos y sus correspondientes tragedias. Para interpretar todo esto conviene tener un punto de exceso dramático que Falete exhibe sin pudor, en el que a veces puede descubrirse la fuerza interpretativa de La Piquer o Marifé de Triana y otras el histrionismo descarnado de Lola Flores o Bambino.
Si a este talento dramático le unimos una prodigiosa voz llena de matices tanto para la copla como para el bolero y un atractivo «quejío» flamenco en palos de especial dificultad como la zambra o la taranta, el resultado final es un artista capaz de emocionar, algo que se echa muy en falta tal y como está el patio musical en todos los niveles.
Pocos peros hay que poner a una actuación en la que Falete exhibió su condición vocal cantando en muchas ocasiones sin micrófono, lo que prueba su seguridad sobre el escenario, y que tuvo un contacto amable y directo con un público al que intentó corresponder en sus peticiones. A todo ello hay que añadir el magnífico complemento del pianista y del bailaor José María Viñas, que apuntó buenas maneras en la interpretación de algunas de las piezas instrumentales que sirvieron a Falete para sus cambios de vestuario.
Todo esto lleva a pensar que quizá Falete esté dilapidando su enorme capital artístico en programas televisivos de gran audiencia y dudosa calidad, porque donde él verdaderamente se moja es en el escenario, que es donde un artista tiene que dar lo mejor de si mismo. Pero hay que pagar facturas….
