La reunión del pasado martes del Consejo de Gobierno se convirtió en un debate abierto sobre la declaración de inicio de ruptura con España que han pactado Junts pel sí y CUP, en el que al menos seis consejeros nombrados por Artur Mas le reprocharon haber alcanzado ese acuerdo y se mostraron en contra por entender que ese no es el camino a seguir. Este encuentro se convirtió en una escenificación de la división existente en relación al acuerdo de Mas con la CUP, en el que el presidente catalán acabó preguntando a sus consejeros si lo que le estaban pidiendo era que una repetición de las elecciones.
Algunos consejeros ya mostraron su “estupor” antes del inicio de la reunión del Consejo de Gobierno por las palabras de la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, cuando exclamó “viva la república catalana”.
Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, apuntó ayer que pueden ser los propios parlamentarios catalanes quienes recurran al Tribunal Constitucional la propuesta de resolución que pretende dar inicio a la independencia sólo con que la Mesa de la Cámara la admita a trámite. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Sáenz de Santamaría explicó que los distintos grupos en la Cámara catalana presentaron ante la Mesa escritos de reconsideración que, si son rechazados, pueden hacer que los parlamentarios presenten recursos de amparo por vulneración de sus propios derechos.
Sáenz de Santamaría, consideró, en esa misma línea, que es “gravísimo” el hecho de que en Cataluña un gobernante plantee el incumplimiento de las leyes. “Es gravísimo lo que allí se está promoviendo y entiendo que si hay alguien que considera que la Ley y la democracia están por encima de otras cosas tiene importantes escrúpulos al respecto”, remarcó.
A esta crítica hacia Cataluña, la vicepresidenta añadió que “cuando uno asume y jura o promete un cargo y de repente se encuentra con que alguien de su propio gobierno está planteando un incumplimiento de la Ley” esto supone “para cualquier gobernante” un “vértigo considerable”.
