La inauguración de la 34ª edición de Folk Segovia fue ayer “un momento de despedidas y llegadas”, como con acierto definió el acto la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero. Cuando quien ha toreado las 33 ediciones anteriores del festival decide cortarse la coleta, resulta de justicia convertirle en protagonista, a modo de reconocimiento público. Así que fue Luis Martín quien dijo las primeras palabras. Lo hizo con sencillez, para pasar el testigo a quien toma la alternativa, Jaime Lafuente. Evitó Martín hablar de sí mismo, despachando su marcha con una frase (“siempre hay un momento de dejar las cosas”), prefiriendo centrarse en su sucesor, compañero suyo de fatigas desde hace tiempo, en concreto desde la Expo de Sevilla de 1992. Y quiso destacar que Lafuente no es desconocedor de Folk Segovia, pues durante 27 años ha ejercido como coordinador general.
El micrófono pasó a continuación a manos de Lafuente, quien arrancó diciendo que “no va a ser fácil”, coger el relevo de Martín, del que conoce “hasta sus defectos, que alguno tiene”. Su agradecimiento a Martín sonó a sincero en La Alhóndiga. Y, ya metido en harina, el nuevo director no tuvo inconveniente en dirigirse directamente a Luquero, con una petición. “Necesitamos más dinero”. La pidió que anotara la demanda en alguna de sus libretas. Y zanjó el asunto con una esperanza: “Confiamos en un futuro mejor”.
La alcaldesa no rehuyó el tema, y aunque sacó a relucir aquello de los “recursos económicos limitados”, prometió que Folk Segovia “contará con nosotros”. Quiso Luquero cambiar de tercio para reconocer los méritos de Martín, “el alma del festival”. Subrayó que si Folk Segovia ha llegado a la 34ª edición “no es por casualidad” y aunque confesó que la dio “mucha pena” cuando supo que Martín abandonaba la dirección, añadió que tal sentimiento contrasta con una certidumbre, la de que “ha acertado al elegir a su sucesor”.
Repasando, de forma breve, la trayectoria de Folk Segovia, recordó el paso de “cientos de artistas”, muchos de ellos emergentes, que con el paso de los años se convirtieron en referencia de la música folk. Y pidió a todos los presentes, para acabar, que trabajen para conseguir que la música tradicional tenga peso en la vida de la ciudad.
El arranque de la 34ª edición incluía otro pequeño homenaje, al periodista Alfredo Matesanz, recientemente jubilado. Éste, como después dijo el fundador de Folk Segovia, hizo de su reconocimiento un elogio del festival.
Refirió Matesanz de la fortuna de vivir, desde los micrófonos de Radio Segovia, lo que denominó “la rueda del año”, por la que pasan todos los acontecimientos de Segovia, centrándose en la ilusión por cada nueva edición de Folk Segovia de su buen amigo Javier Borregón, que era quien le informaba de la calidad de los grupos que actuaban. “A mí —dijo— Folk Segovia me recuerda sonidos del mundo y noches memorables, con recintos llenos”. Y citó nombres, muchos nombres. Celtas Cortos, El Cigala, El Bicho…
“Esto, Folk Segovia —prosiguió Matesanz— es una joya”. Y tras aplaudir el “encaje de bolillos” que cada año debía hacer Martín para contratar artistas de primer nivel sin tener la cartera llena, recalcó que Folk Segovia es hoy un festiva reconocido a nivel internacional. “Hay que apoyarlo”, exigió, para concluir con un testimonio personal. “Nos hace más felices; si vamos, uno se siente bien”.
Además de discursos, la inauguración contaba con un pequeño concierto, de la Escuela de Dulzaina de Segovia. “Me apetecía que fueran ellos quienes estuvieran en este acto”, señaló el nuevo director, que agradeció el “sí” recibido. Con su sonido contundente de siempre, la Escuela de Dulzainas enseñó las raíces de esta tierra. Y, para cerrar la jornada, realizó un pasacalles hasta el cercano Torreón de Lozoya, sede de una de las actividades de Folk Segovia, una exposición sobre zambombas.
Hoy es la segunda de las cinco jornadas del festival, con un concierto que promete sorprender, ‘Siria en mí’, y otro que a buen seguro será multitudinario, a los pies del Acueducto, el del Nuevo Mester de Juglaría.
Martín ya no está en la dirección de Folk Segovia pero, por lo visto, lo ha dejado encarrilado para que Segovia siga bailando a ritmo folk.
