No por susurrada en algunos foros, y gritada en otros, la noticia de una destitución deja de tener un cierto impacto. Y la Gimnástica Segoviana, que tradicionalmente había hecho gala de confiar ciegamente en sus entrenadores con tan solo una destitución, la de Manu González, en las últimas campañas, ha sumado dos de una tacada en el mismo curso, la de Iñaki Bea y la de Joaquín Gómez. Eso sí, el mensaje es el mismo: “La dinámica es mala, y cuerda se rompe siempre por el mismo sitio”.
El presidente del club azulgrana, Agustín Cuenca, fue quien pronunció esas palabras, horas después de que la entidad confirmara la destitución de Joaquín Gómez, y explicó que el objetivo es reaccionar en el tramo final de la temporada para conservar la posición de privilegio, que parece no querer nadie porque después de una horrible racha la Segoviana la sigue manteniendo.
Agustín reconoció que el club consideró necesario intervenir para tratar de cambiar la tendencia. “Teniendo en cuenta la dinámica de resultados en la que estábamos, hemos pensado que habría que tomar alguna decisión al respecto para cambiar esa dinámica y tratar de apurar los últimos partidos de liga para tratar de meternos en el play-off”, explicó.
El segundo pasa a ser primero
Tras la salida de Joaquín Gómez, el equipo quedará bajo la dirección del segundo entrenador, Jandro Robles, junto al resto del cuerpo técnico hasta el final de la temporada. Según indicó el presidente, la intención inicial es mantener la estructura actual del banquillo, “porque lo más valioso que tenemos ahora es un cuerpo técnico que conoce la plantilla y que está muy alineado. Traer a alguien de fuera a estas alturas podría ser contraproducente”, señaló, aunque no cerró por completo la puerta a la llegada de un nuevo técnico, aunque la premura de tiempo pueda hacer pensar que es mejor seguir con lo que conoces que no fiar tu futuro inmediato a un entrenador nuevo al que se le puede acabar la temporada conociendo aún al plantel.
El presidente transmitió además un mensaje de confianza a la plantilla, pese a la mala racha que atraviesa el equipo. “Dependemos de nosotros mismos. La dinámica es mala y las sensaciones no son buenas porque vienes de muchos partidos sin ganar, pero hay muchos equipos que cambiarían su puesto por el nuestro”, en un discurso que no ha cambiado desde las últimas jornadas, entre otras cosas porque no ha cambiado la situación, ni en el plano anímico de un plantel al que no le sale nada en los partidos, ni en el clasificatorio.
Seguir confiando en la plantilla
Cuenca admitió que el ambiente en el vestuario tras la derrota frente al Salamanca UDS era complicado, “y es fácil entender que el vestuario está tocado. La derrota ante el Salamanca UDS nos hizo daño y la situación es difícil”, reconoció. Aun así, insistió en que la clasificación sigue ofreciendo margen para reaccionar, “y después de esta mala racha seguimos terceros y dependemos de nosotros. Tenemos tres partidos complicados (el siguiente en el Clásico de Castilla frente al Real Ávila en el Adolfo Suárez), pero esta plantilla ha demostrado que puede ganar a cualquiera”.
El presidente apeló también al apoyo de la afición para afrontar el tramo final del campeonato, consciente de que a los seguidores gimnásticos se les está acabando la paciencia con el equipo: “Si a principio de temporada nos dicen que íbamos a estar en esta situación, lo habríamos firmado todos. Lo que queda hasta el final tenemos que sacarlo juntos”, afirmó.
“No vamos a echar la culpa de la situación solamente a los entrenadores, porque hay muchos factores y todos tenemos parte de responsabilidad: la directiva, el cuerpo técnico y los jugadores. Pero todos sabemos cómo es el fútbol y por dónde se rompe siempre la cuerda”, concluyó el presidente de la Segoviana, que no se ha visto en otra en la década que lleva al frente de la entidad.
Nueve puntos del tercero al decimocuarto
La Segunda RFEF en su grupo 1 está metida en una locura de resultados inesperados que ha llevado a la Segoviana a mantenerse en la tercera plaza de la clasificación pese a sumar solamente dos puntos de los últimos diez posibles, en un ejercicio casi irreal de marcadores que han comprimido la tabla clasificatoria de una manera tal que la diferencia que actualmente hay entre el tercer clasificado y el decimocuarto, el Marino que ocupa plaza de descenso, es de nueve puntos, los que aún quedan en juego antes de que concluya la liga regular.

Es utópico pensar que el conjunto asturiano puede alcanzar una de las posiciones de fase de ascenso, pero la distancia de puntos no deja de ser el reflejo de un tramo final de la temporada que en su pasado fin de semana dejó de nuevo resultados favorables para la Segoviana, con la derrota del Ourense ante el Fabril, que ya es campeón de Liga y asciende directamente a Primera RFEF.
Además, tampoco lograron puntuar ni el Real Ávila en el campo de Los Pajaritos frente al Numancia, ni el Coruxo en su visita al terreno de juego del Burgos Promesas, y ni siquiera el Bergantiños en casa ante la Sarriana. Tiene razón Agustín Cuenca cuando afirma que la Segoviana depende de sí misma para mantenerse en la tercera posición, pero este hecho se está produciendo ahora por deméritos del resto de rivales que por méritos del equipo azulgrana.
