El Balonmano Nava comparecía en O Gatañal para afrontar un pulso directo ante el Balonmano Cangas, con ambos equipos inmersos en la lucha por la permanencia y necesitados de puntos. El conjunto dirigido por Carlos Villagrán perseguía su primera victoria como visitante del curso, con la intención de dar continuidad al empate logrado ante Tubos Aranda y ganar oxígeno en la tabla. Y vaya si lo hizo. En un escenario de máxima exigencia, el Nava ofreció una versión madura y competitiva hasta certificar un triunfo de un valor mayúsculo (26-28).
Sobre la cancha gallega, el Balonmano Nava ofreció una primera parte de personalidad y firmeza competitiva en un duelo de ritmo altísimo desde el arranque. El conjunto segoviano salió con el colmillo afilado, apoyado en una defensa intensa y en la seguridad de Patotski bajo palos, lo que le permitió tomar una primera renta de dos goles en los compases iniciales. Aún con todo, el Balonmano Cangas reaccionó con rapidez, aprovechando un par de desajustes visitantes para igualar el choque antes del minuto cinco. El encuentro entró entonces en una fase de alternativas, con intercambios de golpes e imprecisiones en ambos ataques. Aun así, el Nava supo sostener su propuesta, encontrando en Javi Carrión el liderazgo ofensivo necesario para mantenerse por delante durante varios minutos.
La aparición de Iván Panjan en la portería local cambió la dinámica. Sus intervenciones de mérito frenaron el ataque navero y, junto al mayor acierto gallego ante Patotski, permitieron al equipo de Quique Domínguez ponerse por primera vez por delante superado el ecuador del primer acto (8-6). Lejos de venirse abajo, el Nava volvió a demostrar carácter. Aprovechó la exclusión de Quintas para firmar un parcial de 0-3 en superioridad y recuperar la iniciativa, aunque el intercambio posterior mantuvo la máxima igualdad con Martín Gayo sujetando a Cangas. Finalmente, un tiempo muerto de Villagrán y una doble exclusión local permitieron a los naveros ajustar su defensa y alcanzar el descanso con empate (14-14).
Tras el reposo, la igualdad no cesó. El Nava encontraba la portería de Iván Panjan con un ataque fluido y circulación dinámica, pero Cangas respondía con eficacia desde el lanzamiento de siete metros, con Nicolò D’Antino castigando cada acción defensiva visitante. Fue cerca del ecuador del segundo acto cuando el encuentro pareció inclinarse del lado navero. El equipo de Carlos Villagrán elevó una marcha en defensa, cerró espacios sobre el juego interior gallego y, con un Patotski que aumentaba su porcentaje de paradas, dio un paso al frente para tomar una ligera renta de dos goles (20-22). Sin embargo, la ventaja no fue a más debido a un Panjan decisivo, sosteniendo a los suyos con un amplio repertorio de intervenciones.
El duelo entró entonces en su fase más delicada para un Nava que había perdido la oportunidad de romper el partido y que ahora sufría. Un ataque más errático y el acierto local encontrando fisuras en la zaga permitieron al equipo de Quique Domínguez voltear el marcador a menos de diez minutos del final (25-24), obligando a Villagrán a detener el partido. El tiempo muerto resultó clave: el Nava recuperó presencia defensiva, volvió a ganar duelos individuales y, con un Patotski descomunal, se rehízo hasta afrontar el último minuto por delante (26-27). En él, una última defensa sólida y el tanto definitivo de David Fernández certificaron una victoria de oro, de algo más que dos puntos, y que permite al Balonmano Nava abandonar la zona de descenso y reafirmar que el equipo navero está más vivo que nunca.
